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RESOLUCIÓN DEFENSORIAL 31 DE 2004

(diciembre 2)

<Fuente: Archivo interno entidad emisora>

DEFENSORÍA DEL PUEBLO

EMERGENCIA INVERNAL EN EL NORTE Y CENTRO DEL PAIS

Bogotá D.C,

VISTOS:

1. En atención a que la segunda temporada invernal en el país se ha manifestado de manera muy intensa, la Defensoría del Pueblo consultó los informes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales -IDEAM-, en los cuales se asevera que se han sobrepasado las precipitaciones históricas, sobre todo en los departamentos del norte de Colombia, resultando especialmente afectados Córdoba, Bolívar, Cesar, los Santanderes, Magdalena, Atlántico, Guajira y Sucre, en donde el Gobierno nacional ha declarado la situación de calamidad pública, mediante Resolución No 16 del 14 de octubre de 2004, para disponer recursos fiscales hacia los afectados. Se asegura que es la temporada invernal más fuerte desde 1996.

De la misma manera, se indica que se han presentado precipitaciones muy altas en Bogotá, viéndose afectadas por avalanchas y deslizamientos especialmente las zonas adyacentes al río Tunjuelo y las quebradas Yomaza y la Lima. De otra parte, hay peligro latente de remoción de masas en la localidad de San Cristóbal.

2. Los referidos informes del IDEAM y de la Cruz Roja Colombiana mencionan entre otros aspectos, lo siguiente:

2.1. Las causas de las altas precipitaciones:

- Cercanía de un frente frío proveniente del hemisferio norte

- Presencia de una vaguada ( zona de presiones bajas que producen lluvias)

- Sistema de baja presión que puede convertirse en huracán

- Zona de vientos fuertes en la parte alta de la atmósfera

Estas cuatro situaciones no son comunes en esta temporada del año

- Onda tropical habitual en esta época

2.2. Zonas en alerta roja y amarilla.

Se declaró la alerta roja, entre otros, en los municipios de Morales y Guaranda en Bolívar, Majagual en Sucre, Puerto Wilches en Santander, Nechí en Antioquia y 10 municipios del Cesar, en total 24 poblaciones están en alerta roja; se han evacuado total o parcialmente las siguientes:

Antioquia: Nechí

Santader: Puerto Wilches

Sucre: Guaranda, Sucre, Majagual

Bolívar: Cantagallo, Arenal, San Pablo, Simití, Zambrano, Achí, San Jacinto del Cauca,El Peñón, Hatillo de Loba

Cesar: Gamarra, Tamalameque, La Gloria, San Martín, Aguachica, Curumaní, Becerril, La Jagua de Ibirico, Chimichagua, Manaure.

La cuenca del río Magdalena entre Barrancabermeja y Plato Magdalena, y la cuenca del río Cauca entre Caucasia y Achí se encuentran en alerta naranja. La cuenca del río Magdalena entre Barrancabermeja y Puerto Berrío y la cuenca baja de los ríos Atrato y San Jorge están en alerta amarilla.

Según registros de la Cruz Roja, el actual invierno ha dejado el doble de afectados que los tres años anteriores sumados

2.3. Personas afectadas y viviendas averiadas.

De acuerdo con el informe de afectación de la Dirección de Atención y Prevención de Desastres, según reporte de la Organización Panamericana de la Salud -OPS-, el anexo No. 1 relaciona las personas afectadas y las viviendas averiadas, discriminadas por municipios de la zona norte de Colombia, como consecuencia de la temporada invernal.

2.4. Daños ocasionados.

Según información del diario El Tiempo, de fecha 14 de nov de 2004 y el boletín No 7 de la Cruz Roja Colombiana, se han presentado a la fecha los siguientes daños:

- Pérdida de 70.000 hectáreas de cosechas. Se calculan en 17.000 las hectáreas de actividad agropecuaria inundadas. Los sectores más golpeados han sido: el bananero, el de la palma africana - para los que se estiman pérdidas por 13.1762 millones de pesos - el algodonero y el ganadero; productos que constituyen la base alimentaria como cultivos de maíz, plátano, yuca y frutales. En las zonas del Perijá y la Sierra Nevada, el café no ha podido recogerse, y el que se ha recogido no se ha podido secar por falta de sol.

- Alto riesgo de aparición de enfermedades gastrointestinales, infecciosas respiratorias, además de las que pueden transmitir los vectores. En Puerto Wilches - Santander, se reportan 800 personas afectadas con brotes en la piel. En el Cesar se han reportado problemas gástricos, respiratorios y de piel. También se han presentado casos de mordeduras de serpientes.

- La red vial, a causa de derrumbes y avalanchas, está interrumpida en algunos tramos y deteriorada en otros.

- El tráfico aéreo, a causa de las lluvias y la niebla, ha sufrido varias interrupciones.

3. En razón de lo anterior, se realizó la acción defensorial tendente a la protección de las comunidades afectadas y de los ecosistemas estratégicos, con el propósito de garantizar la vigencia de los derechos humanos vinculados a su conservación.

CONSIDERANDO:

Primero. LA COMPETENCIA DE LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO.

1. Es competencia de la Defensoría del Pueblo velar por el ejercicio y vigencia de los derechos humanos, de conformidad con el artículo 282 de la Constitución Política.

2. Le corresponde al Defensor del Pueblo hacer las recomendaciones y observaciones a las autoridades y a los particulares en caso de amenaza o violación a los derechos humanos, de acuerdo con el artículo 9, ordinal tercero, de la Ley 24 de 1992.

3. Es prerrogativa del Defensor del Pueblo apremiar a la comunidad en general para que se abstenga de desconocer los derechos colectivos y del ambiente, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 9, ordinal quinto, de la Ley 24 de 1992.

4. Le compete al Defensor del Pueblo rendir informes periódicos sobre el resultado de sus investigaciones y denunciar públicamente el desconocimiento de los derechos humanos, según lo prescrito en el artículo 9, ordinal vigésimo segundo, de la Ley 24 de 1992.

5. Es atribución de la Delegada para los Derechos Colectivos y del Ambiente y las Oficinas Regionales y Seccionales de la Defensoría del Pueblo hacer investigaciones y estudios para evaluar la situación de los derechos en relación con la materia de su especialidad y sugerir al Defensor del Pueblo la formulación de observaciones, recomendaciones o denuncias de carácter general, de conformidad con la Resolución No. 396 de 2003, por medio de la cual se adopta el Instructivo para el Sistema de Atención Integral.

6. Son competentes para la atención y trámite de las quejas relacionadas con los derechos humanos, de acuerdo con lo dispuesto en la citada resolución, las Regionales y las Oficinas Seccionales de la Defensoría del Pueblo, en el ámbito de su jurisdicción.

Segundo. LA ACCIÓN DEFENSORIAL

1. La Defensoría del Pueblo, en desarrollo de la función de seguimiento y evaluación de los Derechos Colectivos y del Medio Ambiente ha realizado varias actuaciones, entre otras en la Región Caribe y en el centro del país que resultaron afectadas por la presente temporada invernal.

2. La Delegada para los Derechos Colectivos y del Ambiente de la Defensoría del Pueblo, en coordinación con miembros de las comunidades de la localidad de San Cristóbal, Bogotá D.C., realizó una visita de inspección al sitio donde se adelanta el proyecto urbanístico por parte de COMPENSAR, al río Fucha y a la respectiva zona de ronda y preservación ambiental.

3. Al comienzo de la temporada invernal, la Delegada para los Derechos Colectivos y del Medio Ambiente ofició a las distintas autoridades competentes, vale decir a los señores Gobernadores de Santander, Sucre, Magdalena, Guajira, Atlántico, Cesar y Córdoba, así como a la Dirección Nacional y Distrital de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres y al Director del IDEAM, a fin de verificar la asistencia a damnificados y la operatividad del sistema de prevención y atención de desastres.

4. En la Región del Catatumbo, una vez conocida la situación, la Defensoría ofició al Gobierno nacional (Dirección de Atención y Prevención de Desastres, Red de Solidaridad Social) y a la Gobernación de Norte de Santander para alertar sobre la emergencia invernal y solicitar que se iniciaran las acciones de atención.

5. La Defensoría del Pueblo, Regional Norte de Santander, participó en el Comité Regional de Atención y Prevención de Desastres y ha estado en permanente contacto con la Personería y el Corregidor de La Gabarra.

5. Así mismo, expuesta la situación de dificultad por parte de algunos miembros del Comité de Emergencias, la Defensoría se puso en contacto con el Cónsul de Venezuela en Cúcuta para lograr algún tipo de ayuda logística para la atención de la emergencia en caso necesario. Este ofreció la mediación diplomática necesaria y la posterior ayuda para atender la situación.

6. De igual manera, en Bogotá D.C. se ofició en relación con la situación del río Tunjuelo.

7. Durante varios años, la Defensoría ha efectuado seguimiento a la situación ambiental de la cuenca del río Sinú en Córdoba, y se han podido constatar diferentes afectaciones a los cuerpos de agua del medio y bajo Sinú. Durante el presente año, desde el mes de mayo se ha oficiado a Incoder, a la CVS, la Gobernación, a los municipios de la cuenca y a la Policía Nacional para que tomen las medidas necesarias, se suspendan las acciones de los particulares que afectan los cuerpos de agua y se reestablezcan, en lo posible, las condiciones hidráulicas naturales de los mismos.

8. De la misma manera, se ha solicitado al Incoder y a la CVS información sobre el proyecto de Distrito de Riego de la Margen Izquierda del río Sinú, así como los impactos y las consecuencias que puede llegar a generar sobre la dinámica hidráulica de toda la cuenca.

9. La Defensoría del Pueblo visitó la zona de la cuenca del Bajo Sinú entre el 19 y el 22 de octubre de 2004, durante la época invernal, en las que se incluyeron varias zonas de los municipios de San Pelayo, Cereté, Lorica, San Antero y San Bernardo del Viento. En la visita, se pudo comprobar la difícil situación de varias de las comunidades afectadas por las inundaciones.

10. Conociendo la habitual ocurrencia de inundaciones en la ciudad de Barranquilla (Atlántico), por desbordamiento de arroyos en la temporada invernal, se solicitó a la Gobernación del Atlántico, y a la Dirección de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres información acerca del número de damnificados y la atención dada a los mismos.

Tercero. LA SITUACIÓN GENERAL

A. Aspectos generales

1. Debido a la posición geográfica y la orografía de las tres grandes cordilleras, con sus altiplanos y grandes planicies aluviales, el país presenta gran variedad de sistemas de ríos de régimen torrencial y de planicie. Dependiendo del río las precipitaciones extremas pueden generar crecientes súbitas o inundaciones lentas. De acuerdo con el IDEAM(1), aunque las inundaciones son una característica natural de las corrientes, los cambios en la capacidad de regulación de las cuencas y la sedimentación de los cauces generados por la actividad antrópica incrementan el riesgo de crecientes súbitas y de inundaciones lentas.

2. Geográficamente el país se encuentra dividido en cinco regiones: Andina, Caribe, Orinoquía, Amazonía y Pacífica. Las altas precipitaciones que han ocasionado la emergencia invernal de los meses de octubre y noviembre de 2004 se han localizado fundamentalmente en la región caribe y en el centro del país (Bogotá y el Magdalena medio)

3. La región Andina está conformada por la cadena montañosa más importante del país, razón por la cual es una de las regiones con mayor densidad de estaciones en la red de monitoreo que evalúa la oferta de las principales cuencas de los ríos Magdalena y Cauca.

4. La escorrentía en la cuenca del río Magdalena se caracteriza por mantener valores muy cercanos en sus partes alta y media, con una disminución significativa debida a los almacenamientos de agua en los sistemas cenagosos que el río encuentra en la medida en que se aproxima al mar Caribe. De esta manera, en el alto Magdalena se obtiene una escorrentía media de 1.000 mm. Por su parte, el medio Magdalena, que cuenta con los aportes de los ríos Sogamoso, Lebrija, Carare, Cimitarra, Opón y Cesar alcanza una escorrentía de 1.100 mm., ya en el bajo Magdalena la escorrentía decrece notoriamente a 450 mm.

5. En el alto Cauca se tiene una escorrentía promedio de 1.000 mm. La cuenca media del río Cauca, caracterizada por una gran pendiente y ríos de alta torrencialidad, se enmarca entre las poblaciones de La Virginia (Risaralda) y Caucasia (Antioquia). El medio Cauca se caracteriza por el incremento de la escorrentía media a 1.500 mm, con el aporte de los ríos San Juan y Arma. El bajo Cauca, considerado entre Caucasia (Antioquia) y su desembocadura en el río Magdalena, se caracteriza por la presencia del río Nechí y su afluente el río Porce, que baña un área bastante húmeda, con una escorrentía de 1.700 mm, en promedio. Después de la desembocadura del río Nechí, desciende a 1.500 mm.

6. La región hidrográfica del Caribe está constituida por los departamentos de La Guajira, Bolívar, Atlántico, Sucre, Córdoba, Cesar y parte de Antioquia. En esta región, particularmente heterogénea en su relieve, se encuentra la Sierra Nevada de Santa Marta, que corresponde a un núcleo independiente del sistema orográfico andino. En la parte norte de esta serranía sobresalen los ríos Don Diego, Palomino, Dibulla y Manzanares y por el costado nororiental, el río Ranchería. Hacia el noreste de esta región hidrográfica se encuentra la península de La Guajira, que corresponde a un territorio árido. En la media y alta Guajira, la escorrentía oscila alrededor de los 25 mm, mientras que en el piedemonte oriental de la Sierra Nevada de Santa Marta se incrementa a 200 mm, y a la altura de 2.500 msnm asciende a 1.000 mm. Más al sur, la cuenca hidrográfica del Catatumbo, que también hace parte de la región Caribe, está representada por el río del mismo nombre, el cual presenta una escorrentía que oscila entre 750 mm, para el alto Catatumbo y 2.700 mm para el medio Catatumbo. El río Zulia, aportante de la cuenca media, se caracteriza por tener un promedio de escorrentía de 900 mm.

B. Efectos ambientales del cambio en la cantidad del recurso hídrico

1. Inundaciones.

En la cuenca del río Magdalena las crecientes se caracterizan por tener una corta duración, desde horas hasta un par de días como máximo. Los municipios con frecuencia muy alta de crecientes súbitas en la cuenca media de río Magdalena son Puerto Boyacá, Barrancabermeja, Puerto Wilches, Morales, la Gloria y Tamalamaque y los municipios con la frecuencia alta son: La Dorada, Puerto Salgar, Puerto Triunfo, Yondó, Simití, Gamarra, Río Viejo y Regidor.

Con respecto a las inundaciones lentas, los municipios que registran frecuencia muy alta son: El Banco y Magangué. Con frecuencia alta: Pinillos, Hatillo de Loba, Margarita, Talaiga, Cantagallo, San Pablo y Plato. Con frecuencia media, se encuentran San Juan de Nepomuceno, Calamar, Santa Lucía, Malambo y Soledad.

En la cuenca del río Cauca, se tienen crecientes súbitas. En la cuenca media se registran frecuencias bajas a muy bajas, dado que el río fluye por un cañón que no presenta áreas importantes de desbordamiento. El municipio de Caucasia presenta frecuencia muy alta en la cuenca baja por crecientes lentas; Henchí, Guaranda y Achí, frecuencia alta.

2. Deslizamientos

De igual manera, al disminuir la resiliencia o capacidad de adaptación de las tierras ante la variabilidad climática, aumenta la susceptibilidad a las amenazas naturales como las crecientes súbitas, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y los incendios forestales. Asimismo, puede desencadenar o potenciar otros procesos de degradación como la pérdida de la materia orgánica, la salinización, la erosión y la compactación, intensificando el proceso.

Los departamentos con mayor promedio de población afectada por deslizamientos son Cundinamarca, Chocó, Antioquia, Valle, Nariño, Caquetá y Quindío, donde por cada evento se afecta más de una persona. Casos especiales son el Tolima y Cauca, donde las avalanchas que afectaron a la población de Armero y a la cuenca del río Páez generaron un alto número de víctimas.

Para el decenio 1994-2004 se tiene un registro de 915 movimientos en masa (Snpad, Dgpad, SINA, Invías, Policía de Carreteras, en Ideam, 2004), los cuales han ocasionado varias emergencias con un saldo de 481 muertos, 692 heridos, 96.329 personas damnificadas y 15.783 familias damnificadas.

El seguimiento de los deslizamientos lo realizan en el país varias entidades que disponen de información e inventarios de desastres y emergencias. Entre otras, se tiene: el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres (Snpad), el OSSO, el SINA, IGAC, Ideam, Invías, Corpes, ministerios, Policía de Carreteras, medios de comunicación, universidades e investigadores.

Los impactos ambientales socioeconómicos asociados a este fenómeno pueden tener características de desastres.

Es difícil saber cuántos de los eventos reportados en esta sección se hubieran podido evitar o mitigar como resultado de un adecuado uso y manejo del territorio, lo que indica que no se debe deforestar y es necesario proteger las zonas inestables. La prevención y el control de la erosión, salinización y desertificación, contribuyen a evitar este tipo de desastres.

3. Posibles causas ambientales en la capacidad de regulación de las cuencas, de los deslizamientos y de las inundaciones en centros urbanos.

3.1. Erosión de las cuencas.

Degradación de suelos por erosión. La erosión del suelo es un fenómeno complejo de degradación donde las capas superficiales del suelo son destrozadas o arrancadas, desplazando sus fragmentos hacia cotas inferiores. Supone una doble acción de rotura de los agregados de partículas sólidas y su desplazamiento.

Las cuencas que presentan mayor degradación por erosión hídrica, con pérdidas de suelo mayores de 25 t/ha/año, son las siguientes: alta Guajira, baja Guajira, Río Cesar, norte Sierra Nevada, Río Catatumbo, alto Patía, bajo Patía, Río Micay, medio Cauca, Río Sogamoso, alto Meta, alto Magdalena y medio Magdalena. La pérdida de suelo estimada es de 429 millones de t/ha/año. Recientemente también se ha identificado la cuenca del Río Sinú.

3.2. Degradación de suelos por desertificación

En la región Caribe se localiza el 42% de las zonas con desertificación, con una extensión de 48.580 km2, siendo el geosistema de lomeríos y sabanas el más afectado en extensión, con el 77% del área y una intensidad muy alta del proceso, seguido por la llanura inundable del Caribe con el 16%.

Le siguen en importancia la Orinoquia y la región Andina con el 24% de las áreas degradadas, donde los geosistemas más afectados por extensión son la media y baja montaña con el 49% de estos; los valles del Magdalena y Cauca con extensas áreas y una muy alta degradación.

Las causas de la desertificación están asociadas con el clima, la pobreza, el uso de tecnologías no adecuadas y la escasez de alimentos, entre otras. La desertificación de los suelos aporta gran cantidad de sedimentos a los ríos y cuerpos de agua, lo cual aumenta los riesgos de inundaciones.

3.3. Dinámica fluvial y estabilidad del cauce del río Magdalena

Durante el período 1980-2000, el tramo del río de 600 km, comprendido entre las localidades de Barrancabermeja y Barranquilla presentó cambios en su trazado y dinámica. Se identificaron como inestables los sectores de Casabe-San Pablo, por alta migración de barras e islas; Pinto-Zambrano por alta migración del curso y recorte de curvas por fuerte dinámica sinuosa y meandriforme; y San Pablo- Bodega Central, por la moderada sinuosidad que favorece el movimiento del curso del río. Con comportamiento estable fueron calificados los tramos de Zambrano-Calamar, donde las colinas confinan el cauce del río; Calamar-Bocas de Ceniza, donde los altos diques controlan el río y reducen su migración; Bodega Central-El Banco, por la ocurrencia de cursos sinuosos y poco móviles; y El Banco-Pinto, por moderada sinuosidad y mínima movilidad del curso. La evaluación permite identificar las zonas de inestabilidad del curso del río Magdalena, aportando información básica para conocer su dinámica y entender los procesos de divagación e inundación asociados, que causan efectos sobre las poblaciones, los ecosistemas y la infraestructura.

El río Magdalena presenta evidencias de variaciones frecuentes del trazado de su cauce a través de su valle fluvial en períodos pasados y recientes que reflejan la mayor o menor inestabilidad de los diferentes tramos del río (Khobzi, 1985; CIAF, 1983; Martínez y Jaramillo, 2002). Su dinámica natural refleja las condiciones que caracterizan a la llanura aluvial de desborde y el control que sobre el cauce ejercen algunos rasgos morfológicos y geológicos locales. Como producto de esta dinámica, el río Magdalena modela y construye su llanura aluvial, desplazándose lateralmente en ella o cambiando de curso, en un proceso continuo de construcción y destrucción geomorfológica (Martínez, Ceballos y Jaramillo, 2001; CIAF, 1983).

3.4. Fenómenos de remoción en masa

Los fenómenos de remoción en masa se refieren al movimiento repentino de los materiales terrestres en descendencia.

De acuerdo con las características de los movimientos que se presentan se tienen entre otros: (1) Caídas: la disgregación rápida de un volumen de material litológico a lo largo de una superficie, por lo general en caída libre; (2) Flujos: movimientos de material litológico de textura fina y gruesa que se desplazan a lo largo de una superficie; (3) Reptación: movimientos muy lentos o extremadamente lentos del suelo subsuperficial sin una superficie de falla definida. Generalmente el movimiento del terreno es de pocos centímetros al año y afecta grandes áreas del terreno;(4) Volcamientos: movimientos producidos sobre una ladera o talud, debidos a colapso de material rocoso por una heterogeneidad litológica y estructural. El movimiento se produce por acción de la gravedad y por rotación hacia delante de un material rocoso alrededor de un punto de giro localizado en su parte inferior y, (5) Deslizamientos: movimientos caracterizados por desarrollar una o varias superficies de ruptura, una zona de desplazamiento y una zona de acumulación de material desplazado bien definidas. En la ocurrencia de un deslizamiento se distinguen dos componentes: la susceptibilidad o propensión del terreno y los factores motores, desencadenantes o detonantes del mismo.

Como resultados del modelo de susceptibilidad general del terreno a los deslizamientos elaborado e implementado por el IDEAM, se estableció que el 6,7% del territorio nacional presenta susceptibilidad muy alta y eI 6,9% susceptibilidad alta, localizada principalmente en los departamentos de Cundinamarca, Quindío, Boyacá, Caldas, Cauca, Huila, Norte de Santander y Santander. El 63,5% del territorio presenta una susceptibilidad a los desplazamientos que fluctúa entre muy baja a nula.

La lluvia como factor detonante: Los factores desencadenantes o disparadores de los movimientos en masa están relacionados con fuerzas motoras capaces de romper el equilibrio dinámico de una ladera, como efecto de las lluvias. También existen detonantes como la actividad sísmica, tectónica, las formas de ocupación del territorio y las actividades antrópicas, entre otros.

El IDEAM realiza en forma continua el seguimiento, pronóstico y la emisión de avisos y alertas tempranas de la probabilidad de ocurrencia de deslizamientos ocasionados por lluvias.

3.5. Inadecuada prestación del servicio de alcantarillado.

La ausencia de limpieza y de mantenimientos de los alcantarillados pluviométricos, o del mixto, por parte de las empresas prestadoras del servicio público de acueducto y alcantarillado ocasiona taponamientos e inundaciones de calles y barrios. Otro factor que contribuye a esta situación es la baja cobertura de redes de alcantarillado en algunos barrios o las fallas técnicas de dicha infraestructura.

3.6. Causas del cambio en la oferta y degradación de suelos y tierras.

Las principales causas del cambio en la oferta natural de los suelos del país son la sobreutilización o sobreexplotación y la subutilización, mientras que la principal causa del cambio de la estabilidad del suelo es la deforestación de laderas, costas y cauces de ríos, debido a que se pierde el efecto de amarre de las raíces y la protección contra la erosión que ofrece la cobertura vegetal.

3.6.1.Sobreutilización y subutilización de las tierras en Colombia.

El estudio “Zonificación de los conflictos de uso de las tierras en Colombia” (lGAC- Corpoica, 2002)27 permite establecer las zonas con mayor riesgo a la degradación de las tierras por usos actuales que desconocen las limitaciones y potencialidades impuestas por la naturaleza, configurando de esta forma conflictos. Los factores que inciden en estos conflictos son: i) la concentración de la propiedad, ii) el predominio de intereses particulares sobre los intereses colectivos y iii) el manejo incoherente de la relación uso real frente al uso potencial en una determinada región, entre otros. Los conflictos de uso sólo se presentan donde el ser humano hace su intervención, transformando profundamente la cobertura natural y otros recursos naturales, según sus necesidades.

Otras causas de los conflictos de usos son: i) la inseguridad y pobreza en el medio rural y la colonización de ecosistemas frágiles y estratégicos, ii) la deforestación, iii) la pérdida de la biodiversidad, iv) los cultivos ilícitos y de subsistencia en ecosistemas frágiles, v) la baja difusión y acceso a tecnologías apropiadas, vi) la falta de normatividad y de una planificación de uso y manejo sostenible de los suelos y tierras del país, vii) el desplazamiento forzado por el conflicto armado y la presión de las migraciones hacia las ciudades y, viii) un ordenamiento territorial ambiental no suficientemente concertado y reglamentado.

3.6.2. La deforestación de laderas y cauces de ríos.

La degradación de suelos y la desertificación son algunos de los factores primordiales que contribuyen a explicar la problemática de la seguridad alimentaria, aunque hay otros indicadores con mayor incidencia como los relacionados con la disponibilidad, la autosuficiencia y la accesibilidad a los alimentos y los patrones de consumo.

En zonas de ladera, la deforestación, los cultivos limpios mal localizados en zonas de alta pendiente, la ampliación de la frontera agrícola, la fragmentación del bosque alto andino para la siembra de cultivos ilícitos y los procesos de su control, vertimientos de asentamientos humanos e industrias mal dispuestos, generan un desequilibrio en el ciclo hidrogeológico, el debilitamiento de la estructura y estabilidad del suelo, permitiendo que detonantes como las lluvias, la gravedad y la sismisidad generen procesos de deslizamientos, flujos torrenciales y erosión.

3.6.3. Alteración y desecación de ciénagas, humedales y cauces.

La creciente intervención antrópica sobre las llanuras de inundación, vegas de divagación, esteros, humedales, ciénagas y marismas viene ocurriendo con un proceso continuo de ocupación y uso del territorio, proceso con el cual se desvían cauces, se rellenan pantanos y ciénagas, se obstruyen drenajes para llevar a cabo prácticas agrícolas y pecuarias en zonas de alta susceptibilidad a la inundación, destruyendo ecosistemas frágiles y poniendo en riesgo a la población en zonas expuestas a los procesos de erosión y desbordamiento de los ríos.

C. Ecosistemas afectados por diferentes actividades antrópicas

1. Humedales

Los humedales son de gran importancia para el país no sólo por la regulación de las aguas, sino porque los ecosistemas de los ríos neotropicales dependen completamente de las llanuras aluviales de desborde, de los lechos de aguas máximas y de los humedales asociados. Es de estas zonas de inundación de donde los ecosistemas acuáticos adquieren la biomasa que les permite poseer la riqueza de especies de peces.

Estos cuerpos hídricos controlan las inundaciones, estabilizan las orillas y por lo tanto contribuyen a la disminución de la erosión, aportan a la estabilización del clima y a la purificación del líquido mediante la retención de nutrientes, sedimentos y agentes contaminantes.

En el plano nacional, la presión más importante se realiza sobre pequeños humedales y en los sistemas de orillales y diques naturales que tienden a desconectar los ríos de sus llanuras aluviales de desborde. Esto es especialmente notorio en el bajo Magdalena. El mal manejo puede llegar a situaciones tan extremas como las anteriormente ocurridas en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Esta es una tendencia que continuará en tanto no se aplique la ley (los lechos de aguas son propiedad de la Nación), y no se asienten en las escrituras de los predios las servidumbres ambientales para su conservación y mantenimiento.

2. Lagunas costeras

Los manglares y lagunas costeras, por ser los ecosistemas ubicados en las desembocaduras de los ríos, son los primeros en recibir el impacto de los contaminantes y sedimentos transportados desde los grandes centros poblacionales, industriales y agrícolas del país. Con mayor intensidad en el Caribe que en el Pacífico colombiano, los ecosistemas estuarinos y lagunas costeras son afectados por las actividades desarrolladas por los asentamientos humanos, agrícolas e industriales.

3. Zonas de ronda y zona de preservación ambiental de los ríos.

La ronda hidráulica es la franja paralela a la línea media del cauce o alrededor de los nacimientos o cuerpos de agua, hasta 30 metros de ancho (a cada lado de los cauces); la zona de manejo y preservación ambiental es la franja de terreno de propiedad pública o privada contigua a la ronda hidráulica, destinada principalmente al mantenimiento, protección, preservación o restauración ecológica de los cuerpos y cursos de agua y ecosistemas aledaños.

De conformidad con lo señalado, estas son áreas no explotables con actividades extractivas, que solo podrán tener un uso forestal y recreativo; no son áreas edificables, ni urbanizables, ni son susceptibles de ser rellenadas, modificadas o trabajadas.

4. Cerros

Los cerros son ecosistemas estratégicos por presentar zonas de riqueza forestal y paisajística, asimismo, conforman un sistema ecológico de control, ayudan en los procesos de depuración del aire, influyen en algunos aspectos climáticos como la dirección e intensidad de los vientos y sobre los niveles de precipitación en la zona, además de ser la base de una parte importante del sistema hídrico de la ciudad.

D. Atención de la emergencia invernal

De acuerdo con los boletines de la Cruz Roja Colombiana, el Gobierno se ha movilizado a través de su Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, la Red de Solidaridad Social y el Ministerio de Protección Social. Los dos últimos mediante recolección, suministro y transporte de alimentos, útiles de aseo y medicamentos.

- La Dirección para la Prevención y Atención de Desastres está gestionando 2.500 millones de pesos que irían para la recuperación (drenaje del Río Sinú), apoyo logístico a los Comités de Prevención y Atención de Emergencias y asistencia humanitaria de emergencia

- Las demás acciones provienen del sector privado, comunitario y de la Cruz Roja.

La Cruz Roja Colombiana ha instado al Gobierno a declarar el estado de emergencia nacional, dada la magnitud de los efectos de la temporada invernal. Debido a que el invierno azota actualmente de manera especial a los municipios de Caucasia, Yondó y El Bagre en Antioquia, la Seccional de la Cruz Roja de ese departamento está canalizando las donaciones y demás ayudas hacia estas regiones.

- El Ministerio de la Protección Social afirma que la situación de salubridad está controlada: se han llevado a cabo procesos de fumigación y vacunación y traslado de barrios completos a causa de las anegaciones.

- El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural anunció que el Banco Agrario refinanciará los créditos de los campesinos cuyas cosechas resulten afectadas por cuenta del invierno.

- Por su parte, el IDEAM mantiene las alertas en zonas montañosa, llanos de la Costa Caribe y Pacífica y riberas de ríos Cauca y Magdalena, ya que en estas zonas se prevén “inundaciones lentas en las cuencas medias y bajas”.

Cuarto. LOS HECHOS Y LAS PRUEBAS

I. ZONA NORTE DEL PAÍS

1. Departamento de Bolívar

Cartagena Distrito Turístico y Cultural y Jurisdicción del Canal del Dique

1.1. Descripción del sitio

El río Magdalena desemboca en Bocas de Ceniza en el mar Caribe. Parte del sistema conforma un estuario artificial, por la margen izquierda del Río Magdalena: el Canal del Dique, con una extensión de 115 Km desde Calamar hasta la Bahía de Cartagena. Recorre nueve municipios del departamento de Bolívar y tres del departamento del Atlántico. La importancia de este canal para Cartagena radica en que constituye la única vía fluvial que conecta el puerto con el resto del país.

Entre las posibles causas que han contribuido a las inundaciones presentadas por causa de la temporada invernal se pueden identificar, como puntos neurálgicos, los siguientes (1) Ciénaga de la Virgen (2) Canal del Dique (3) Los Montes de María (4)Zona Costera

El Canal del Dique: es una zona de gran riqueza hídrica, suelos inundables y numerosas ciénagas. Alcanza una población cercana a los 220.000 habitantes distribuidos entre los municipios de Calamar, Arroyo Hondo, Soplaviento, San Cristóbal, Marielabaja, Arjona, Mohotes San Estanislao de Kostka y Turbana.

Los Montes de María: con 200.000 habitantes aproximadamente, comprende los municipios de Córdoba, Tetón, Zambrano, El Guamo, San Jacinto, San Juan Nepomuceno, Carmen de Bolívar.

La Zona Costera: comprende a Cartagena, Santa Catalina y Clemencia, que se reconocen como áreas del litoral y la planicie, que se inundan ocasionalmente. En esta zona se encuentran el Cerro de la Popa y las Lomas de Marión.

Ciénaga de la Virgen: con una población de 90.000 habitantes, comprende los municipios de Santa Rosa, Turbaco y Villanueva. Se caracteriza por el drenaje de numerosos arroyos a la Ciénaga de la Virgen.

1.2. Reseña del problema

En Cartagena se han presentado inundaciones generalizadas. Las lluvias torrenciales hicieron subir el nivel de la Ciénaga de la Virgen, inundando varios barrios y desestabilizando de forma peligrosa la tierra del pie del cerro de La Popa. Los barrios de El Pozón, Villa Rosita, Policarpa y Las Palmeras resultaron muy afectados; en algunos casos el agua alcanzó a cubrir las viviendas.

Se presentaron derrumbes y emergencias en barrios marginados y en sectores cercanos a los caños, por desbordamiento de los mismos.

1.3. Causas de la situación

Cuando se presentan las crecientes, el Magdalena se conecta con la Ciénaga Grande de Santa Marta a través del complejo de ciénagas y canales de Pajarales, que constituyen el sistema de estuario más importante del país. La construcción de canales y distritos de riego ha favorecido la localización de la población en áreas que antes eran de inundación, aumentando el riesgo en caso de que se presenten fallas estructurales en los sistemas de diques.

En Turbaco, según informe de CARDIQUE, se han presentado numerosos represamientos (más de 700) de los que actualmente se realiza un inventario; la desecación de la Ciénaga de La Virgen y las lluvias torrenciales han causado inundación en los barrios del Pozón, Villa Rosita y Las Palmeras, según declaraciones de la propia comunidad al diario EL UNIVERSAL, el 15 de noviembre de 2004. Un estudio realizado sobre las cuencas hídricas prevé la desaparición de La Boquilla.

La población arroja basuras directamente a los cuerpos de agua y a los caños cuyas salidas se obstruyen por falta de limpieza y mantenimiento.

Según datos de CARDIQUE, se han construido obras de infraestructura ilegales, como apertura de canales artificiales y represamiento de cauces. Se explotan 82 canteras de materiales de construcción en los cauces de los arroyos y de la costa, modificándose de esta manera su línea. Las salinas también se explotan inadecuadamente. CORMAGDALENA es la entidad responsable del mantenimiento y dragado del Canal del Dique.

Con el fin de aumentar el área para las camaroneras, se hace desecación de los cuerpos de agua.

Se han invadido algunas ciénagas con la edificación de viviendas; en el área de Mamonal, que se encuentra sobre una zona de inundación, se construyeron vías que han afectado directamente el drenaje natural, causando represamientos en el agua de escorrentía e inundaciones en sectores residenciales dentro de la zona industrial.

Estos problemas se han aumentado de manera importante por el desplazamiento de la población hacia las zonas rurales.

1.4. Efectos

1.4.1. Ambientales

Se ha presentado desestabilización de la tierra del pie del cerro de La Popa, lo que puede provocar el derrumbe del mismo.

Hay prácticas agropecuarias ilegales, destrucción de bosques y de manglares y aprovechamiento inadecuado del suelo, que ocasionan erosión, inundaciones, deslizamientos y fallas geológicas.

1.4.2. Salud

Debido a las inundaciones, conforme lo ha informado la Cruz Roja, pueden presentarse epidemias y existe alto riesgo de que aparezcan enfermedades gastrointestinales, infecciones respiratorias y afecciones de la piel.

1.4.3. Seguridad alimentaria

Se han perdido productos que constituyen la base alimentaria de la población, como cultivos de maíz, plátano, yuca y frutales y la actividad pesquera y agropecuaria se encuentra muy afectada. Según los últimos informes de la Dirección de Prevención y Atención de Desastres se perdieron más de 120.000 hectáreas de cultivos.

1.4.4. Vida

El derecho a la vida se encuentra vulnerado; muchas han sido las víctimas a causa de inundaciones y derrumbes. Según los últimos reportes de la Dirección de Prevención y Atención de Desastres, una persona perdió la vida por causa de la ola invernal.

Así mismo, la presencia de epidemias y de enfermedades infecciosas agudas pueden atentar contra la vida de adultos y niños.

1.4.5. Salubridad

En muchos casos, ni siquiera existe el servicio de agua potable y alcantarillado, lo que no deja de ser una paradoja.

2. Río Magdalena.

2.1. Descripción del sitio

El río Magdalena recorre 13 departamentos, 127 municipios y tiene una longitud de 1.500 Km con una cuenca de 257.400 km de extensión, que corresponde al 0.26% de la superficie total del territorio colombiano. Su principal afluente es el río Cauca, pero recibe además las aguas de los ríos Bogotá, Saldaña, Páez, Cesar, Lebrija, Cimitarra, Sogamoso, Opón, Carare, Negro y San Jorge.

Tiene notable importancia para el país, toda vez que según último censo del DANE, una población equivalente al 36% de los habitantes del territorio colombiano guarda directa relación con el río, y, de acuerdo con sus condiciones puede verse favorecida o perjudicada en su vida personal y en su economía.

La cuenca del Magdalena se encuentra dividida en 3 zonas: Magdalena alto con un 27% de la población, va desde su nacimiento en el Macizo Colombiano hasta el salto de Honda con una pendiente media del 2% por lo que no es posible su navegación; Magdalena medio con un 9% de la población, desde el salto de Honda, muy favorable para la navegación y el comercio, y que comprende las mejores tierras para la agricultura y la ganadería. Finalmente la zona del bajo Magdalena con el 64% de la población, que va desde río Viejo hasta Barranquilla y Cartagena, siguiendo el cauce del Canal del Dique y que se caracteriza por llevar un gran caudal con una pendiente de drenaje de 0.05%, lo que facilita la creación de ciénagas y zonas anegadas y fluviodeltaicas(2).

2. 2. Reseña del problema

La ribera y la cuenca del río Magdalena presentan problemas de deforestación, erosión, degradación, desecación de humedales y contaminación. La tasa estimada de erosión alcanza las 330 toneladas por hectárea al año; las remociones en masa equivalen a 1.812 millones de toneladas de suelo al año. Existe una elevada carga de sedimentos que afecta la navegación en algunos tramos del río y contribuye a la degradación de ecosistemas naturales de gran importancia biológica, como las ciénagas y los arrecifes coralinos.

Los cambios en la hidrodinámica del río han alterado las orillas y aumentado el transporte de sólidos y sedimentación.

La Mojana (Sucre, Bolívar, Córdoba y Antioquia) es considerada como la zona más inundable del país; limitada al oriente con el río Cauca, al occidente con el río San Jorge y la ciénaga de Ayapel, al noroccidente con el brazo de La Loba (río Magdalena). Esta región de la Sabana costeña recoge 11 municipios de Sucre, Córdoba, Bolívar y Antioquia, que abarcan aproximadamente 596.000 hectáreas.

Se ha reportado un rápido aumento en el caudal del río Cauca, con grave riesgo de romper la Boca del Cura, dique que se encuentra en la desembocadura del río. De ocurrir esto, la Mojana quedaría convertida en una gran laguna.

Según publicación del diario EL TIEMPO, del 13 de noviembre de 2003, en la Gamarra, el Río Magdalena ha alcanzado 7,87 mts. de altura, cuando su cota de desborde es de 6,86. El pueblo tiene 14 barrios que se han inundado. Además no hay servicio de luz y escasea la comida.

2.3. Causas de la situación

La actividad humana ha contribuido en gran parte a la deforestación y erosión de la ribera y de la cuenca del río.

La carga de material que transporta el río y aumenta la sedimentación, genera pérdida de las condiciones de navegabilidad, e inundaciones reiteradas de los pueblos ribereños.

Los suelos y los diques ribereños, del alto y medio Magdalena, con sus altas pendientes susceptibles de deslizamientos se han vuelto muy inestables por la intensa deforestación del bosque de galería. Se calcula en 3,5 millones el número de hectáreas de bosque colonizadas en 20 años.

Se practican de forma habitual actividades agrícolas e industriales no sostenibles en cuencas y en áreas ribereñas. Lo mismo ocurre con la explotación minera - especialmente de oro y carbón.

Según datos de CORMAGDALENA, se mantienen asentamientos humanos en zonas inundables o en las rondas de los ríos. Se construyen diques, drenajes, distritos de riego y vías. Las altas cargas de sedimentos han modificado el ecosistema de las ciénagas que son el plano inundable del río en el que se regula la dinámica hídrica, con un área aproximada de 320.000 hectáreas en verano, y de dos millones de hectáreas en invierno, con las consecuencias ya conocidas en época invernal.

2.4. Efectos

2.4.1. Ambientales

-Deforestación y erosión de la ribera por actividad del hombre

-Desecación de cuerpos de agua por asentamientos humanos y actividades agropecuarias. Modificación de los ecosistemas de las ciénagas.

-Deforestación del bosque de galería.

-Contaminación de los cuerpos de agua.

2.4.2. Salud

Debido a las inundaciones pueden presentarse epidemias y existe alto riesgo de que aparezcan enfermedades infecciosas, respiratorias, gastrointestinales y afecciones de la piel.

2.4.3. Seguridad alimentaria

Se perdieron 3.000 hectáreas de arroz, así como de otros productos fundamentales en la dieta alimentaria de los pobladores de esta región.

2.4.4. Salubridad

Inadecuada disposición de residuos sólidos, con botaderos a cielo abierto, que contaminan los cuerpos de agua. Faltan labores de limpieza y mantenimiento de las redes de agua y alcantarillado.

2.4.5. Vivienda

De acuerdo con informes de prensa, en la última semana de noviembre de 2004 se han contabilizado 700 familias afectadas, con inundación de sus viviendas.

En la zona rural de Majagual se calculan 350 familias damnificadas, siendo los puntos más críticos El Rabón, San Roque, Palmarito y Totumal.

En Sucre (Sucre) se habla también de 350 familias perjudicadas, concentradas en El Congreso, Hatonuevo, Orejero, La Ventura, Calzón Blanco e Isla Grande.

3. Departamento de la Guajira

En el departamento de la Guajira la situación no ha sido diferente. La lluvia ha caído en abundancia sobre Riohacha y distintas poblaciones, resultando especialmente afectada, Dibuya. Las causas de las inundaciones también encuentran una fuente común con otras localidades de la zona norte de Colombia: Insuficiente sistema de acueducto y alcantarillado, falta de mantenimiento y limpieza del mismo, inadecuada explotación minera, asentamientos humanos en zonas de alto riesgo, etc.

En Riohacha, debido a la creciente del río Jeréz, el agua no ha podido ser tratada. Por taponamientos y daños en las tuberías se ha presentado desabastecimiento en algunos municipios; información esta que se recoge de la edición del diario EL TIEMPO del 4 de noviembre de 2004, en sus páginas 1y 9.

Atención en las zonas afectadas

Para los departamentos de Bolívar, la Guajira, Cesar, Sucre, Magdalena y Atlántico se activaron las alertas roja, naranja o amarilla de acuerdo con la emergencia de cada región o localidad. También se declaró la calamidad pública en estos departamentos, para facilitar las labores de ayuda.

Se han suministrado alimentos y elementos de aseo. La Cruz Roja Internacional ha estado presente en todas las zonas de desastre, cumpliendo con su función de atención a las víctimas.

El Ministerio de la Protección Social ha emprendido campañas de vacunación y fumigación, con el fin de mitigar las consecuencias de la emergencia invernal.

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural anunció que el Banco Agrario refinanciará los créditos de los campesinos cuyas cosechas resulten afectadas por cuenta del invierno.

Por su parte el IDEAM mantiene las alertas en las zonas montañosas, en los llanos de la Costa Caribe y Pacífica y en las riberas de ríos Cauca y Magdalena, así como los pronósticos del tiempo en el país.

4. Departamento de Norte de Santander, Región del Catatumbo

4.1. Descripción del sitio

La región del Catatumbo, ubicada al norte del departamento de Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, es un remanente de la selva húmeda tropical que abarca también las estribaciones de la cordillera Oriental. Ha sido una región rica en diversidad biológica de la cual se han extraído variedad de recursos, principalmente petróleo, madera y carbón. Los indígenas Barí son sus pobladores ancestrales.

La región, conformada en su mayoría por la hoya del Catatumbo, comprende tierras bajas que descienden desde las crestas de la cordillera Oriental, del Nudo

de Santurbán en dirección sur - norte y atraviesan el departamento de Norte de Santander. Allí se encuentra la Serranía de los Motilones, desde el Cerro Mina, al sur, cerca de San Calixto, fuentes del río Catatumbo, hasta la Sierra del Perijá, al norte.

Propiamente se conoce como la región del Catatumbo a la parte baja de esa cuenca, cuya superficie es cercana a los 7.500 kilómetros cuadrados, 23.3% del departamento, en jurisdicción de los municipios de Tibú, El Tarra, Bucarasica, Sardinata y la parte norte de Convención, El Carmen, San Calixto y Teorama.

4.2. Reseña del problema

El día miércoles 17 de noviembre de 2004, en la tarde y en la noche, el río Catatumbo se desbordó anegando una gran área de la región del mismo nombre, alcanzando niveles de aproximadamente 2.14 m por encima del nivel normal. Posteriormente, el viernes 19 de noviembre, el nivel del río comenzó a bajar, pero nuevamente el lunes 22 vuelve a subir en aproximadamente 80 cm.

Al finalizar el mes de noviembre, toda el área del Catatumbo estaba inundada, el agua arrasó con casi la totalidad de las viviendas aledañas al río, se afectaron los cultivos y animales y la gente se vio obligada a desplazarse a los centros urbanos(3).

4.3. Causas de la situación

A pesar de que el río se desborda periódicamente, desde hace más de 30 años no lo hacía de esta manera. Las fuertes lluvias que azotan la parte norte del país, las zonas altas y las estribaciones de la Serranía de Los Motilones y la Serranía del Perijá, donde nacen varios de los ríos que aportan al Catatumbo, son la causa directa de la emergencia, por lo cual el fenómeno obedece a causas naturales.

4.4. Efectos

4.4.1. Ambientales

Si bien, una vez se retiren las aguas, los suelos aumentan su fertilidad con el aporte de limos, los impactos iniciales de la inundación se ven en la afectación a las especies vegetales más susceptibles y en las especies de animales que no pueden escapar de las aguas.

La descomposición de la materia orgánica y la retención de aguas generan malos olores y afectan a las poblaciones expuestas.

4.4.2. Salud

Según los reportes iniciales del corregidor de La Gabarra, los desbordamientos presentados causaron bastantes heridos, aproximadamente 80 personas, con lesiones menores (fracturas y cortaduras). Ocho menores fueron remitidos a la ciudad de Cúcuta por lesiones y dos niños de la comunidad indígena Barí están enfermos en La Gabarra.

Igualmente, ya se han reportado algunos casos de problemas de diarrea que se atienden en las unidades de urgencias del citado corregimiento.

4.4.3. Seguridad alimentaria

Inicialmente, las inundaciones causaron la pérdida total de cultivos en la región que va desde La Gabarra hasta Río de Oro. Igualmente, se causó la muerte de gran cantidad de animales domésticos, lo cual deja en estado de riesgo alimentario a toda la población de esta parte de la cuenca. En ese momento, el corregimiento de La Gabarra con las ayudas allegadas de la Gobernación y el municipio de Tibú, están alimentando directamente a 180 personas, pero según el corregidor los víveres están a punto de agotarse, los comercios del casco urbano sufrieron grandes pérdidas, ya que el agua subió a más de un metro en el sector comercial.

Hay además escasez de combustible para las embarcaciones con motores fuera de borda, ya que las familias que habitan la zona de siniestro están tratando de recuperar bienes y animales que forzosamente dejaron en su huida. Las vías de comunicación terrestre se han visto afectadas y han estado casi intransitables, lo cual dificulta la llegada de ayuda.

La comunidad indígena de Caricachaboquira se vio afectada por la pérdida de cultivos y animales domésticos, incluyendo ganado vacuno. Esto mismo sucedió con las comunidades indígenas de La Pista y Río de Oro.

4.4.4. Vida

Hasta el 22 de noviembre de 2004 no se habían reportado personas muertas en la región del Catatumbo a causa de las inundaciones; sin embargo, debido a un deslizamiento por las lluvias falleció una mujer en el municipio de Cucutilla.

4.4.5. Vida digna

Según lo comentado por el corregidor de La Gabarra, hay destrucción y pérdida de bienes. Desde aguas arriba de La Gabarra hasta Río de Oro se perdieron todas las viviendas ubicadas a la orilla del río, aún las fabricadas con ladrillo y cemento, lo que deja en total desamparo a las familias afectadas. Por las dificultades de acceso no se han podido cuantificar los daños.

4.4.6. Seguridad

La llegada de las entidades que deben prestar atención a la población afectada ha sido muy lenta o no llegan y la situación de amenaza sigue siendo constante, el río se mantiene por encima de los niveles máximos.

4.4.7. Salubridad pública

La inundación genera problemas de salud por la cantidad de pozos de agua donde proliferan los mosquitos, vectores de enfermedades como el paludismo, la fiebre amarilla y el dengue.

El hacinamiento obligatorio puede generar transmisión de enfermedades ya detectadas en la región como la tuberculosis.

4.4.8. Atención en la zona afectada

Se reunió el Comité de Emergencias el día jueves 18 de noviembre de 2004 en horas de la tarde. Se efectuó un sobrevuelo el viernes en las horas de la tarde para evaluar la situación. ECOPETROL prestó el helicóptero.

La Cruz Roja envió medicamentos que se reparten a través de la Personería. Cinco días después de la inundación, esta institución no se había hecho presente directamente en el corregimiento.

La Gobernación, a través de la Secretarias de Salud y del Interior, llevó ayudas de frazadas, alimentos y medicamentos esenciales.

A pesar de la ayuda inicial, hacen falta elementos como colchonetas, hamacas y toldillos para la población desplazada por las inundaciones.

De acuerdo con los datos reportados por el corregidor, en el casco urbano de La Gabarra, 300 familias han sido asistidas, aproximadamente 800 personas. En el hogar infantil hay 80 familias albergadas.

Se han atendido casos de lesiones, en especial heridas con alambre de púas y con árboles que arrastró el río, causados en el momento de la tragedia.

5. Departamento de Córdoba

5.1. Descripción del sitio

El río Sinú tiene una longitud de 200 kilómetros desde el Nudo de Paramillo, Parque Nacional Natural Paramillo, hasta su desembocadura en Tinajones. Desde Tierralta, el río fluye a través de un valle amplio entre las serranías de Abibé y Las Palomas al occidente y la serranía de San Jerónimo al oriente. La llanura aluvial tiene presencia de múltiples cursos abandonados que corren de sur a norte, paralelos al cauce actual, formando un delta interior desde Montería hasta Lorica. En la Doctrina comienza su delta propiamente dicho con una amplia gama de geoformas relacionadas con procesos aluviales y marinos. La precipitación promedio de la zona deltaica es de 1.000 mm y puede llegar hasta 3.000mm en la cabecera de la cuenca. La temperatura media es de 28° C. La zona plana del valle sirve de regulación y amortiguación hídrica con sus ciénagas y basines(4).

5.2. Reseña del problema

Cuando llegan las lluvias a Paramillo, los ríos crecen e históricamente han inundado las llanuras cordobesas, situación controlada y manejada en épocas precolombinas por los zenúes.

De acuerdo con la información acumulada por la Cruz Roja Colombiana, entre el 1° de octubre y el 11 de noviembre de 2004, por las inundaciones en el departamento de Córdoba se han registrado 10.064 familias damnificadas que representan 50.533 personas y 167 viviendas afectadas. Los municipios involucrados son Montería, La Apartada, Ayapel, Ciénaga de Oro, Cereté, San Pelayo, Momil, Planeta Rica, Purísima, Moñitos, Lorica, San Andrés de Sotavento, Tierralta, Los Córdobas, San Carlos, Montelíbano, Puerto Libertador y San Bernardo del Viento.

5.3. Causas de la situación

Las causas que han originado la emergencia en el departamento de Córdoba tienen que ver con situaciones previsibles, las cuales no han sido atendidas en los años anteriores y que, ahora, debido a la magnitud de la actual temporada invernal, se manifiestan en gran parte del departamento. Se pueden considerar como la causas del problema, las siguientes:

5.3.1. Deforestación intensiva

La cuenca alta del río Sinú ha sido deteriorada por acción de los colonos y en los últimos años por efecto de la proliferación de cultivos ilícitos. Se ha arrasado el bosque primario sustituyéndolo por plantaciones al descubierto. Los bosques de galería de los caños han desaparecido eliminándose así un elemento natural de control de su cauce(5).

5.3.2. Inadecuado manejo de los residuos sólidos

Las gentes más pobres se ven obligadas a construir en las zonas donde precisamente se presentan las mayores inundaciones por la falta de recursos y de planificación adecuada del desarrollo urbano. Se arrojan basuras de todo estilo a los caños, quebradas y a los mismos ríos; cuando llega la creciente por efecto de las lluvias, la basura forma diques y los caños se desbordan.

5.3.3. Asentamientos ilegales en zonas de riesgo

La Resolución 016 del Ministerio del Interior y de Justicia, DECLARA SITUACIÓN DE CALAMIDAD PÚBLICA EN CÓRDOBA, la decisión cobija a 15 municipios damnificados por la ola invernal y se hace un llamado del Gobierno nacional a las autoridades de Montería y a otras ciudades ribereñas, para que no permitan la construcción de vivienda en lugares de riesgo y en zonas bajas, susceptibles de ser inundados.

El ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt de La Vega, hizo un llamado a las autoridades de Montería y ciudades aledañas para que no permitan la proliferación de construcciones en zonas de alto riesgo, “pues de lo contrario, año tras año, aumentarán los damnificados por el invierno y las crecientes del río”.

Las administraciones municipales y departamentales han sido permisivas y no han tomado medidas correctivas para evitar que las familias se instalen en esos sitios. Así mismo, anteriormente el Incora, ahora el Incoder, no ha avanzado en el deslinde y saneamiento de los diferentes humedales, lo que permite de alguna manera esos asentamientos en zonas de inundación.

5.3.4. Fallas en alcantarillado

Lo sistemas de alcantarillado de los municipios del valle del Sinú no tienen cobertura total y por lo general presentan alto grado de deterioro y no se hacen mantenimientos preventivos, lo que constituye una de las causas para que en la temporada invernal se presenten inundaciones en las zonas más bajas de esos municipios. La Defensoría del Pueblo pudo comprobar que en la gran mayoría de los municipios de la cuenca del río Sinú no se hace ningún tratamiento a las aguas residuales que generan y las vierten directamente al río y a las ciénagas.

Tanto la deficiencia en los sistemas de alcantarillado, como el mal manejo de las aguas residuales y las basuras ocasionan taponamientos y obstrucciones al libre flujo de aguas y también son, en algunos casos, causa de inundaciones.

5.3.5. Malas prácticas agrícolas

Además de la ganadería intensiva, en la planicie costera de Córdoba otros cultivos como el arroz y el maíz son relativamente extensivos en la zona. Se suma a lo anterior las grandes siembras de algodón transgénico. En el departamento no hay cultura de un uso racional y amigable con el medio ambiente de los plaguicidas, se observan muchos cuerpos de agua que atraviesan las fincas cultivadas, contaminados con empaques y recipientes de agroquímicos.

Para adecuar los terrenos y ampliar las zonas cultivables, los finqueros indistintamente hacen actividades de infraestructura para drenar y manejar las aguas de la planicie aluvial sin ningún tipo de prevención o permiso ambiental. Este es uno de los factores primordiales de la actual inundación en la cuenca media y baja del Sinú.

Las autoridades competentes, la Secretaría de Agricultura, la Secretaría de Salud del Departamento y la CVS, al igual que los municipios mismos, no coordinan sus actuaciones, para lograr conjuntamente un manejo racional y adecuado de los cultivos, respetando las condiciones naturales del medio y, principalmente, los diferentes cuerpos de agua.

5.3.6. Escaso dragado

A raíz de la intervención antrópica en la cuenca, varios sectores del cauce del río están siendo afectados por procesos de sedimentación. Las partes altas y en general toda la cuenca, han sido deforestados lo cual afecta la escorrentía y el aporte de sedimentos al río.

De otra parte, la construcción y operación de la hidroeléctrica de Urrá afectó la dinámica hídrica de la cuenca del Sinú y generó impactos fuertes sobre la estabilidad de las riberas aguas abajo de la misma.

El aporte de sedimentos a los cuerpos de agua viene cambiando los patrones de drenaje y de relación entre el río y las ciénagas presentándose la necesidad de efectuar dragados periódicos a los caños que comunican entre sí el río y las ciénagas y la misma zona deltaica. Los dragados no son suficientes, se han retrasado o se han hecho de forma inadecuada, lo cual es un factor importante que genera desbordamientos hacia zonas pobladas o de actividad agropecuaria.

De acuerdo con el Plan de Manejo Ambiental para la operación del proyecto Urrá y los acuerdos con los pescadores, se deben hacer dragados periódicos en la zona estuarina del Sinú por parte de la Empresa Urrá, lo cual ha tenido dificultades y atrasos. Tampoco el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, MAVDT ha efectuado el debido seguimiento para el estricto cumplimiento de los mismos. En ese sentido, la Sentencia T-194/99 ordena al MAVDT, a la Gobernación y a la CVS dar cumplimiento a los compromisos de limpieza de los caños.

En cuanto a la erosión que se presenta en el cauce del río, si bien hay esfuerzos por parte de algunos entes territoriales y de la misma CVS, el riesgo constante sobre la estabilidad del cauce no disminuye. De acuerdo con las evaluaciones del MAVDT, gran parte de la erosión del río se debe a la operación del embalse de Urrá sin que se tomen medidas para remediar la situación.

5.3.7. Alteración caños, cuencas y demás cuerpos de agua

El IDEAM, en su informe No. 117 de predicción climática y alertas del mes de noviembre de 2004, establece los tres factores responsables de las inundaciones del valle aluvial del Río Sinú: los desbordes, el encharcamiento y los aportes laterales. Dentro de la explicación de esas causas, agrega, “El complejo de ciénagas y pantanos debe entenderse como un gran sistema de amortiguación y regulación de caudales pico y lluvias excesivas, que gracias a esta función le permiten mantener los ecosistemas que son base del sustento de la población que se localiza a su alrededor(6). Las ciénagas y los pantanos constituyen el sistema de humedales, en el cual el nivel de aguas aumenta y se contrae de acuerdo a los caudales y las lluvias locales. Por lo tanto, la inundación de estas unidades es un estado natural del Bajo Sinú. Sin embargo, la escasez de tierras, principalmente en la última década, hace que la población más pobre se ubique en las áreas con alta susceptibilidad de inundaciones.

Igualmente, en el informe se dice que, a pesar de no querer generar alarma prematura, se “deben tomar las medidas necesarias para prevenir la construcción de infraestructura básica en zonas de potencial inundación, así como en la preservación de aquellos medios naturales de influencia marina (ciénagas y manglares) como zonas naturales de amortiguación”.

Tanto por información de personas afectadas como de la misma CVS, de algunas alcaldías, de organizaciones sociales y en varios casos, por verificación directa de la Defensoría del Pueblo, las obras que hacen los propietarios de tierras al interior de los cuerpos de agua son la causa directa de las inundaciones que se están presentando en el valle del Sinú. A pesar de las actuaciones de las diferentes instancias, las obras se han realizado y se encuentran alterando la dinámica de esos cuerpos de agua. A manera de ejemplo se listan algunas de ellas, de acuerdo con la información suministrada a la Defensoría (tanto por reportes de la CVS como por quejas interpuestas por la comunidad):

- Taponamiento del canal asociado a la Ciénaga de Martinica (Caño Doble Cero), obras de canalización y dique. Finca Martinica, Jaraquiel, Montería.

- Adecuación de tierras en la Ciénaga de Martinica, finca de los hermanos Bechara Martínez y otra del señor Rafael López. Montería.

- Obstrucción de la madre vieja denominada Caño Viejo, finca El Ubérrimo, corregimiento Sabanal, Montería.

- Construcción del terraplén, canal, dique perimetral y taponamientos sobre brazos del Caño Roche. Hacienda Cádiz. Santa Lucía, Lorica.

- Construcción de terraplén en humedales de la ciénaga Juan Lara, Lorica.

- Construcción del dique de cierre y obras de infraestructura, ciénaga de Miramar, señor Francisco Velásquez, Hotel Río Sinú, Cereté y San Pelayo.

- Dique dentro de la Ciénaga Grande de Lorica. Finca de la señora Nicolasa Vega Andreu. Santa Cruz de Lorica.

- Dique dentro de la Ciénaga Grande de Lorica. Hacienda San Pedro, propiedad del señor Wilmer Santa Ruiz. Santa Cruz de Lorica.

- Obras de adecuación de tierras, Ciénaga Los Quemados, Hacienda Venecia, municipio de San Carlos.

- Obras de adecuación de tierras, adecuación del cauce arroyo Malibú, Hacienda Venecia, municipio de San Carlos.

- Obras realizadas finca El Roble, señor Oscar Graciano Borja, corregimiento Palo de Agua, municipio de Lorica.

- Taponamiento boca de La Tigra en la ciénaga de Corralito, señor Luis Jiménez Calume, municipio de Cereté.

- Construcción de diques y canales de desagüe, ciénaga El Vichal, municipios de Cereté y San Pelayo.

De acuerdo a la Sentencia T-194 de 1999, Corte Constitucional, todos los municipios de la cuenca y la Gobernación deben realizar las actuaciones necesarias para suspender todas las obras de relleno y desecación y recuperar el dominio público de las áreas desecadas y apropiadas. No obstante lo anterior, las intervenciones ya señaladas en los diferentes humedales de la cuenca, además de otros graves impactos, son la causa más directa de las inundaciones que han tenido que soportar gran parte de los habitantes del Valle del Sinú. La Defensoría del Pueblo está estudiando la posibilidad de interponer un incidente de desacato por parte de los municipios y la Gobernación respecto al fallo en mención.

Igualmente, el fallo en mención ordena al Incoder la obligación de hacer los deslindes de los humedales para que con ello se pueda entrar a sanear el recurso; pero después de cinco años de la orden judicial, poco o nada se ha avanzado en ello.

De otra parte, la responsabilidad de los organismos del Estado encargados de la preservación y manejo de los recursos naturales (MAVDT, CVS, municipios, gobernación) está entredicha en esta zona, toda vez que las ciénagas y humedales, a raíz de las grandes intervenciones que vienen sufriendo desde tiempo atrás, se encuentran amenazados de desaparecer(7).

En cuanto a los Planes de Ordenamiento Territorial, en el caso del municipio de Lorica, quedó estipulada la necesidad de declarar zonas de manejo especial los humedales: complejo de Ciénaga Grande de Lorica y ciénagas de la margen derecha e izquierda como: Bañó, Mauricio, Los Negros, Manizales, El Quemado, El Pantanito, La Angarilla, El Playón, De Culebra, El Vidral, Charco Pescao, Bordón, El Cacao, Pozo La Enea, Pozo La Maringa. También en el Plan de Desarrollo Municipal de Lorica quedó estipulada la importancia de los humedales para su economía y seguridad alimentaria, lo cual determina la necesidad lograr su restauración, conservación y uso sostenible.

5.4. Efectos

5.4.1. Ambientales

Las inundaciones han sido una característica natural del valle del Sinú, lo cual le imprime su condición de gran fertilidad y lo caracteriza desde el punto de vista ambiental; sin embargo, los asentamientos humanos que se han establecido en las zonas de inundación y los que se han afectado a pesar de no estar en esas mismas zonas, han visto cómo las inundaciones degradan su calidad ambiental.

El río presenta altos índices de contaminación por la agroindustria de la cuenca y de las ciudades y demás asentamientos humanos que no tratan las aguas residuales. Con las inundaciones, se depositan aguas con cierto grado de contaminación en las ciudades y caseríos que generan malos olores, descomposición de materia orgánica y contaminación.

5.4.2. Salud

Las entidades que están al frente de la atención de la emergencia en el departamento de Córdoba no han informado sobre personas heridas a causa de

las inundaciones. No obstante, las condiciones de mala calidad ambiental e higiénica ponen en riesgo a gran parte de la población de los municipios afectados, lo que hace que las autoridades sanitarias y de salud redoblen los esfuerzos de atención. El grupo más vulnerable son los niños, principalmente de las zonas rurales de los municipios de San Pelayo, Cereté, Montería y Lorica y otros de la margen derecha del río Sinú.

5.4.3. Seguridad alimentaria

Inicialmente, las inundaciones causaron grandes pérdidas de cultivos y de animales domésticos, lo cual deja en estado de riesgo alimentario a toda la población. También, han resultado afectados vastas extensiones de pastos para la ganadería, lo que obliga a trasladar los semovientes a regiones apartadas para brindarles seguridad.

Los alimentos no han resultado suficientes y gran parte de la población no es atendida o se le atiende de manera deficiente.

5.4.4. Vida

Hasta el momento, no se han reportado personas muertas a causa de la ola invernal en el departamento de Córdoba. Sin embargo la alerta y los riesgos continúan.

5.4.5. Vida digna

Ha habido destrucción y pérdidas de bienes que dejan a algunas familias más pobres de lo que inicialmente eran. La prestación de servicios ha sido interrumpida en algunos casos y, en gran parte de la región, no hay abastecimiento de agua potable.

5.4.6. Salubridad pública

Las inundaciones amenazan la salud de gran parte de la población por los focos de contaminación donde proliferan los mosquitos vectores de enfermedades como el paludismo, la fiebre amarilla y el dengue. También el hacinamiento obligatorio puede generar transmisión de enfermedades.

5.4.7. Atención en la zona afectada

Desde el inicio de la temporada invernal en Córdoba, las entidades adscritas al Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres han atendido a 9.300 familias y 46.715 personas afectadas por las inundaciones.

El Gobierno entregó las primeras 60 toneladas de alimentos durante el segundo fin de semana de noviembre de 2004 a los damnificados en los departamentos de la Costa Caribe, Antioquia y Santander. A algunas zonas afectadas por grandes inundaciones fueron llevadas las ayudas en helicópteros. Los alimentos, que fueron donados por la Central de Abastos de Bogotá, complementarán otras ayudas que han sido entregadas a las familias afectadas, la mayoría de escasos recursos económicos, consistentes en medicamentos, elementos para cocina y aseo.

De otra parte, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural anunció que las deudas de campesinos cuyas plantaciones resulten afectadas por las lluvias y las inundaciones serán refinanciadas por el Banco Agrario(8).

Igualmente, además del apoyo en las labores de salvamento, la Cruz Roja Colombiana ha venido realizando jornadas para la recepción de donaciones en especie y en dinero y dispuesto la logística para el traslado y entrega de estos insumos. Igualmente, colabora con primeros auxilios, censos de afectados, evaluaciones de daño y traslado a alojamientos temporales.

La Red de Solidaridad Social aprobó inicialmente 250 millones de pesos para la entrega de víveres, ropa y elementos de aseo y cocina.

La Organización Panamericana de la Salud, OPS, apoyó las labores de la Secretaria de Salud del departamento de Córdoba.

El Gobierno nacional gestionó donaciones de la Dirección de Aduanas Nacionales (decomiso de mercancías a nivel nacional) y de la empresa privada, de alimentos, ropa, juguetes, productos de aseo y cocina. La empresa privada donó 100 millones de pesos y otro tanto se recogió en campañas voluntarias de apoyo. Microsoft Colombia destinó 52 millones de pesos para la compra de ayudas no alimentarias para las familias afectadas en Cereté, San Pelayo y Ciénaga de Oro. Colombiana Kimberly Colpapel aportó seis millones de pesos en elementos de aseo personal. También apoyaron Alpina, Nestlé y la Federación Nacional de Cafeteros.

A. Atención en salud

El ministro de la Protección Social, Diego Palacio, dijo que la situación de salubridad de la población afectada está controlada y no se han reportado brotes de enfermedades por las inundaciones. "Ya se iniciaron los procesos de fumigación en algunas de las zonas donde ha bajado el nivel de las aguas; se ha fortalecido la vacunación y estamos trabajando intensamente para prevenir cualquier problema", manifestó el funcionario. Palacio señaló que el Gobierno estudia la posibilidad de realizar algunos traslados o la reubicación de barriadas que se encuentran anegadas por las lluvias(9).

El Ministerio de la Protección Social apoyó inicialmente a las comunidades afectadas de Córdoba con tanques plegables de agua, toldillos, canecas de hipoclorito de calcio, paquetes con medicamentos e insumos médico - quirúrgicos, suero antiofídico y otros elementos de primeros auxilios.

La Secretaría de Salud de Córdoba y las secretarias de salud de los 15 municipios afectados del departamento realizaron brigadas de salud para las poblaciones de los mismos municipios.

Como se mencionó, la Cruz Roja Colombiana envío medicamentos a diferentes zonas afectadas del departamento.

B. Planes de contingencia

Inicialmente, el Gobierno comprometió 2.000 millones de pesos para realizar obras de drenaje en la margen izquierda del río Sinú y la Corporación para los  Valles del río Sinú y San Jorge (CVS) aportará otros 5.000 millones de pesos para lo mismo.

Inmediatamente se presentaron las primeras inundaciones, entró a operar y coordinar las acciones de emergencia el Comité Departamental de Emergencias y Desastres.

6. Zona del Magdalena Medio

6.1. Descripción del sitio

La cuenca del Magdalena se encuentra dividida en 3 zonas: Magdalena alto con un 27% de la población, va desde su nacimiento en el Macizo Colombiano hasta el salto de Honda con una pendiente media del 2% por lo que no es posible su navegación; Magdalena medio con un 9% de la población, desde el salto de Honda, muy favorable para la navegación y el comercio, y que comprende las mejores tierras para la agricultura y la ganadería. Finalmente la zona del bajo Magdalena con el 64% de la población, que va desde río Viejo hasta Barranquilla y Cartagena, siguiendo el cauce del Canal del Dique y que se caracteriza por llevar un gran caudal con una pendiente de drenaje de 0.05%, lo que facilita la creación de ciénagas y zonas anegadas y fluviodeltaicas(10).

El Magdalena medio comprende parte de los departamentos de Cundinamarca, Antioquia, Boyacá, Caldas, Santander, y parte de Cesar y Bolívar.

6.2. Reseña del problema

Las actuales inundaciones en la zona del medio y bajo Magdalena están llegando a los niveles de impacto registrados en las crecientes de 1916 y 1975, cuando los ribereños perdieron todo y las aguas permanecieron por varios meses anegando las zonas bajas(11).

Durante el mes de noviembre de 2004, uno de los sitios más afectados ha sido Puerto Wilches (Santander), declarado en alerta roja, pues buena parte de los 125 kilómetros de su ribera están inundados por el desbordamiento del río Magdalena y sus afluentes.

A la tercera semana de noviembre, 20 nuevas familias del corregimiento Boca La Honda, en Morales (sur de Bolívar) resultaron afectadas por inundaciones en sus casas y cultivos, tras el represamiento de una ciénaga que recibe el agua del río Magdalena. Mientras tanto, en las veredas La Lucha y Bocas del Sogamoso, del corregimiento El Pedral, en Puerto Wilches (Santander), 45 familias perdieron gran parte de sus pertenencias después de que se desbordó el río Sogamoso, uno de los mayores afluentes del Magdalena(12).

Según la Defensa Civil, la situación en el resto de la región es estable. En Puerto Wilches, donde aún se conserva la alerta roja, el río Magdalena está en menos de 10 centímetros por debajo de la cota máxima, mientras que en Barrancabermeja el nivel ha alcanzado 4,20 metros, es decir, a 30 centímetros de desbordarse, lo que mantiene la alerta naranja.

En los últimos días municipios del sur del Cesar como Gamarra y La Gloria han sufrido inundaciones por el desbordamiento de los caños anexos al río Magdalena.

6.3. Causas de la situación

Las causas que han originado la emergencia en el Magdalena medio son las siguientes:

6.3.1. Deforestación intensiva

La actividad humana ha contribuido en gran parte a la deforestación y erosión de la ribera y la cuenca del río. Los suelos y los diques ribereños, del alto y medio Magdalena, con sus altas pendientes susceptibles de deslizamientos, se han vuelto muy inestables por la intensa deforestación del bosque de galería.

La ribera y la cuenca del río Magdalena presentan problemas de deforestación, erosión, degradación, desecación de humedales y contaminación. La tasa estimada de erosión alcanza las 330 toneladas por hectárea al año; las remociones en masa equivalen a 1.812 millones de toneladas de suelo al año.

6.3.2. Mala planeación urbana

La situación de desarrollo histórico de los asentamientos humanos en las partes altas de las montañas, sin ningún tipo de ordenamiento, ha afectado los cursos de agua desde casi su nacimiento. La cuenca del Magdalena recibe el aporte de contaminación de las ciudades del centro del país, algunas de las cuales hasta solo recientemente empezaron algún tipo de manejo de sus residuos sólidos y líquidos.

La expansión urbanística ha ido en contra de la conservación de las cuencas y, por consiguiente, su desprotección es causa de que en las partes medias y bajas del río Magdalena cambien los patrones hidráulicos.

6.3.3. Asentamientos ilegales en zonas de riesgo

Según datos de CORMAGDALENA, se mantienen asentamientos humanos en zonas inundables o en las rondas de los ríos. Se construyen diques, drenajes, distritos de riego y vías. Las altas cargas de sedimentos han modificado el ecosistema de las ciénagas que son el plano inundable del río en el que se regula la dinámica hídrica, con un área aproximada de 320.000 hectáreas en verano, y de 2 millones de hectáreas en invierno, con las consecuencias ya conocidas en la época invernal.

6.3.4. Inadecuada explotación minera

En las zonas tropicales del Magdalena medio, los problemas se concentran en la deforestación y el deterioro de los suelos a causa de la explotación minera (principalmente oro y carbón) y de la ganadería extensiva. Similar a lo que sucede en el bajo Cauca, aunque de menor magnitud, las prácticas inadecuadas de minería afectan las cuencas de los ríos y la dinámica fluvial de los mismos.

6.3.5. Malas prácticas agrícolas

La carga de material que transporta el río, aportada por las diferentes actividades antrópicas, entre éstas las prácticas agrícolas, aumenta la sedimentación, genera pérdida de las condiciones de navegabilidad e inundaciones reiteradas de los pueblos ribereños.

Se practican de forma habitual actividades agrícolas e industriales no sostenibles en cuencas y en áreas ribereñas.

6.3.6. Alteración caños, cuencas y demás cuerpos de agua

Los cambios en la hidrodinámica del río han alterado las orillas y aumentado el transporte de sólidos y sedimentación.

6.4. Efectos

6.4.1. Ambientales

Existe una elevada carga de sedimentos que afecta la navegación en algunos tramos del río y contribuye a la degradación de ecosistemas naturales de gran importancia biológica como las ciénagas.

La anegación afecta los diversos componentes de los ecosistemas, descomponiendo el material vegetal y alejando la fauna terrestre de sus sitios naturales. En las crecientes rápidas, muchos individuos de la fauna silvestre mueren.

6.4.2. Salud

Los informes oficiales de la Cruz Roja no informan sobre personas heridas o muertas en la zona del Magdalena medio; sin embargo, la proliferación de vectores y el hacinamiento son amenazas latentes para la propagación de

enfermedades infecto - contagiosas, principalmente en los niños.

6.4.3. Seguridad alimentaria

Las inundaciones han cubierto extensas áreas de cultivo, principalmente en el municipio de Puerto Wilches y Barrancabermeja en Santander y Yondó en Antioquia. Las pérdidas son totales, lo cual dificulta la situación de seguridad alimentaria de las comunidades afectadas, no sólo ahora que se encuentran desplazadas por el invierno, sino a futuro cuando bajen las aguas.

6.4.4. Vida digna

Las inundaciones de las poblaciones que van desde Puerto Boyacá hasta el bajo Magdalena han afectado a más de 23.000 personas(13), muchas de las cuales tienen que soportar las condiciones de insalubridad y riesgo.

6.4.5. Salubridad pública

Las inundaciones amenazan la salud de gran parte de la población por la cantidad de focos de contaminación que se pueden generar donde proliferan los mosquitos vectores de enfermedades como el paludismo, la fiebre amarilla y el dengue. También el hacinamiento obligatorio puede generar transmisión de enfermedades.

6.5. Atención en la zona afectada

El Gobierno nacional y departamental han movilizado ayudas desde el inicio de la situación de emergencia en la región del Magdalena medio. Sin embargo, es necesario redoblar los apoyos para abarcar más población afectada.

A través del Acuerdo 017 del 10 de mayo del 2004, la Alcaldía de Puerto Wilches creó el Fondo Municipal para la Atención y Prevención de Desastres.

El municipio de Puerto Wilches ha suministrado gasolina y aceite a la chalupa de la Defensa Civil para su movilización, y aclaró que La Defensa Civil deben trabajar con las uñas en prevención y atención de desastres.

En el departamento de Antioquia, el Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres -DAPARD-, a solicitud de la Alcaldía de Puerto Berrío, ha atendido a 30 familias afectados por una inundación en el corregimiento de Murillo. Dieciséis de estas 30 familias tuvieron que ser reubicadas por los daños que sufrieron sus viviendas(14).

7. Zona del Bajo Cauca

7.1. Descripción del sitio

El tramo entre La Virginia y Puerto Valdivia es montañoso, con altas pendientes que han tenido gran actividad erosiva y labrado un profundo cañón, con caídas desde 900 m.s.n.m hasta 250 m.s.n.m. La llanura o planicie inundable del Cauca se extiende desde Puerto Valdivia hasta su desembocadura en el brazo de la Loba. Sus principales afluentes son: el río Pescado y la quebrada Valdivia en Valdivia, los ríos Rayo y Tarazá en Tarazá, Man en Tarazá y Cáceres y Nechí en los municipios de Nechí, El Bagre y Zaragoza.

El otro río importante es el Río Nechí que posee una extensión de 235 km y recibe varios ríos tributarios, entre ellos el Porce (su principal afluente), en el sitio Dos Bocas a 100 m.s.n.m. y desemboca en la planicie formada por el río Cauca. En sus últimos 100 km corre sobre un depósito aluvial con un promedio de 10 km de ancho, limitando al este por la Serranía de San Lucas y al oeste por la Cuchilla del Indio. El cauce del río se ve alterado por la explotación minera, lo cual ha significado la destrucción de centros poblados y de vías de comunicación.

7.2. Reseña del problema

Históricamente, la región del bajo Cauca ha sido afectada por inundaciones en las épocas de invierno. Por ejemplo, municipios como El Bagre y Zaragoza han sufrido los desastres de las inundaciones provocadas por el río Nechí.

Actualmente, gran parte de la región se encuentra cubierta por las aguas, lo que obligó al Gobierno nacional a declarar la alerta roja en el municipio de Nechí y la alerta naranja en la cuenca del río Cauca, entre Caucasia y Achí.

Como ya se dijo, un rápido aumento en el caudal del río Cauca pone en grave riesgo toda la región de La Mojana por la posible ruptura de la Boca del Cura, dique que se encuentra en la desembocadura del río.

7.3. Causas de la situación

Las causas que han originado la emergencia en el bajo Cauca son las siguientes:

7.3.1. Deforestación intensiva

Las actividades principales en esta zona son la ganadería extensiva y la minería que han sido factor facilitador de la erosión de los suelos y el taponamiento de caños, la disminución de la profundidad del río y la sedimentación de cauces de quebradas y ciénagas. Con ello se dificulta el amortiguamiento de crecientes en las ciénagas, que lentamente pierden su capacidad de almacenamiento y provocan inundaciones y desbordamientos.

Estas actividades se han presentado gracias a la deforestación acelerada en gran parte de la cuenca baja del río Cauca, que cual no ha sido controlada por las autoridades competentes.

7.3.2. Asentamientos en zonas de riesgo

Las gentes pobres se han visto en la obligación de asentarse y construir sus viviendas en las zonas de ronda y en las riberas de los ríos y demás cuerpos de agua donde se presentan las inundaciones.

7.3.3. Inadecuada explotación minera y alteración de caños, cuencas y demás cuerpos de agua

La explotación minera ha provocado efectos irreparables: taponamiento, contaminación, sedimentación, colmatación, pérdida de las propiedades químicas, físicas y biológicas y alteración de la dinámica de las fuentes de agua, pérdida de la navegabilidad, desaparición de la avifauna y el recurso hidrobiológico; afectación del paisaje y las comunidades que viven asociadas a estos ecosistemas y, por último, inundaciones, avalanchas y desastres. Todo lo anterior amenaza con la desaparición de los humedales.

7.3.4. Malas prácticas agrícolas

Además de la ganadería intensiva, en la zona del bajo Cauca se siembran arroz, algodón y otros cultivos que emplean gran cantidad de agroquímicos, sin un adecuado manejo. Igualmente, se hace adecuación de los terrenos, que afecta la dinámica de los diferentes cuerpos de agua.

7.4. Efectos

7.4.1. Ambientales

Es natural que el bajo Cauca se inunde cuando las lluvias son fuertes en esa zona del país; sin embargo, las dinámicas ambiental, social y económica han hecho que los manejos de esa parte de la cuenca vayan en detrimento de los cuerpos de agua que sirven de amortiguación a esas crecientes. La consecuencia es que los patrones de desbordamiento también han cambiado y afectan cada vez más regiones.

Las constantes modificaciones en la dinámica fluvial de las corrientes de agua disminuyen su capacidad hidráulica e ictiológica; disminuyen la fertilidad de los suelos hasta llegar a la desertificación de grandes extensiones; anegan grandes extensiones de tierra y ocasionan pérdida y desplazamiento de la biodiversidad, cambios en el paisaje y cambios en el uso del suelo.

7.4.2. Salud

Los informes oficiales no informan sobre las personas heridas o muertas en la región del bajo Cauca, sin embargo, las condiciones de anegación y descomposición de materia orgánica ponen en riesgo la salud de las personas, especialmente la de los niños.

La proliferación de vectores y el hacinamiento son amenazas latentes para la propagación de enfermedades infecto - contagiosas.

7.4.3. Seguridad alimentaria

Durante el mes de noviembre de 2004, debido al desbordamiento del río San Jorge y al de algunas quebradas, la vía La Apartada- Ayapel (Córdoba) se inundó en el sector de Canaima, impidiendo el paso a los vehículos pequeños, lo que ha afectado la economía de la región, “ya que una vez el transporte se paraliza, los productos que se comercializan en la zona no tienen circulación"(15).

Los habitantes de la región han hecho un llamado al Gobierno nacional y departamental para que atiendan la vía, ya que el municipio se encuentra prácticamente incomunicado por vía terrestre.

De igual forma, en la zona rural de Ayapel, Cordobá, se siguen presentando inundaciones y muchos cultivos se encuentran bajo el agua, así como muchos potreros y algunas fincas(16).

En la zona rural de Cáceres, bajo Cauca Antioqueño, grandes áreas de cultivos fueron arrasadas por la creciente del río Cauca(17).

7.4.4. Vida digna

Se registró la inundación del casco urbano de Nechí y de la zona rural de Cáceres, en el bajo Cauca antioqueño, con resultado de 15 viviendas destruidas(18). Muchas familias tienen que vivir en albergues temporales donde el suministro de bienes y servicios es precario. El acceso al agua potable es casi imposible y las condiciones de higiene son deplorables.

7.4.5. Salubridad pública

Las inundaciones amenazan la salud de gran parte de la población por los focos de contaminación donde proliferan los mosquitos vectores de enfermedades como el paludismo, la fiebre amarilla y el dengue. También el hacinamiento obligatorio puede generar transmisión de enfermedades.

7.5. Atención en la zona afectada

En Planeta Rica, cerca de 400 familias de las 700 que se encuentran damnificadas en este municipio por los desbordamientos del río Cauca, recibieron ayudas provenientes de la Gobernación de Antioquia.

La entrega la realizó la Defensa Civil de Caucasia, previo censo de los damnificados. Las ayudas que se entregaron: un mercado, útiles de aseo, colchonetas y sábanas, entre otros elementos.

Las autoridades contemplan la reubicación de las viviendas del corregimiento de Palomar, que cada año sufre inundaciones cuando crece el río Cauca. El censo de los afectados fue reportado ante la Dirección General de Prevención y Atención de Desastres, con el fin de lograr más ayudas para estas personas(19).

El DAPARD envió 100 mercados, 200 colchonetas y 200 sábanas para atender a las 84 familias afectadas por el invierno en el corregimiento de Guarumo, de Cáceres(20).

Desde hace cerca de un año, para evitar que las orillas continúen erosionándose y las inundaciones cubran el centro de la población, la Alcaldía de Nechí, en convenio con el DAPARD y el Fondo Nacional de Regalías, construyeron un piedraplen en el sector de Barrio Playa de aproximadamente 120 metros, que no ha sido suficiente para contener las aguas del río.

II. ZONA CENTRO DEL PAÍS

Del centro del país, en la presente resolución se reseña la problemática de la ciudad de Bogotá, particularmente en la localidad de San Cristóbal y en la zona de influencia del río Tunjuelito.

1. Panorama General en la Ciudad de Bogotá

La ciudad de Bogotá está bordeada por el oriente por los cerros y por el occidente por río Bogotá, lo que ha restringido su crecimiento en estos costados y obligado a que crezca y se desarrolle hacia el norte y sur. La ciudad es atravesada de oriente a occidente por tres importantes ríos, Juan Amarillo o Salitre, Fucha o San Cristóbal y el Tunjuelo, los cuales tienen un alto índice de ocupación en las zonas de ronda y de manejo y preservación ambiental. Muchas de las viviendas localizadas a lo largo de los cauces y utilizan los ríos para el vertimiento incontrolado de aguas residuales; esto favorece la inestabilidad de los cauces. La urbanización de las laderas próximas a la ribera, el vertimiento e inadecuado manejo de aguas residuales y la obstrucción de los drenajes naturales en la parte alta son las causas principales de inestabilidades de laderas y de inundaciones.

Los ríos son usados como colectores tanto de aguas residuales como de aguas lluvias de la ciudad, cuyos flujos, altamente concentrados, deterioran enormemente el ambiente y la calidad de las aguas. Para proteger las orillas de estos ríos en ocasiones se construyen muros en gaviones como medidas correctivas o diques longitudinales (jarillones) para evitar desbordes, pero estas obras reducen las secciones transversales produciendo incrementos en la velocidad del flujo y elevación del nivel del agua.

Bogotá se localiza dentro de la zona de confluencia intertropical la cual cruza la ciudad dos veces al año, situación que influye en el comportamiento de las lluvias produciendo las dos épocas de lluvia, la primera en los meses de marzo, abril y mayo y la segunda en los meses de septiembre, octubre y noviembre. Las montañas circundantes de Bogotá, sirven como barrera natural que restringe el flujo de humedad, influyendo de esta forma en el régimen de lluvias en la ciudad(21).

En cuanto a deslizamientos hay 375 sitios críticos, de los cuales 175 han sido intervenidos. En los otros sitios se han detectado características que propician la inestabilidad en laderas. Normalmente, en los períodos invernales, el agua tiene un efecto muy fuerte frente a la ocurrencia de este tipo de fenómenos. En Ciudad Bolívar, Usaquén, Rafael Uribe Uribe y Usme, que son zonas críticas por deslizamientos, se incrementa la vigilancia(22).

2. Localidad de San Cristóbal

2.1. Descripción del sitio

La localidad de San Cristóbal abarca una extensión de 4.853 hectáreas. Se encuentra ubicada al suroriente de la ciudad. Limita al norte con la localidad de Santafé, al oriente con los municipios de Ibaqué y Choachí, al sur con la Localidad de Usme y al occidente con Antonio Nariño y Rafael Uribe.

En esta localidad encontramos el río Fucha o río San Cristóbal, resultado de la confluencia de los ríos San Francisco y San Cristóbal que nacen en los cerros orientales de Bogotá. Este río atraviesa la ciudad, por la parte baja correspondiente al sector de Fontibón, circula por áreas cubiertas de pasto hasta desembocar en el río Bogotá.

Por el oriente comprende las estribaciones montañosas que conforman la cuenca del río San Cristóbal y culminan en la divisoria de aguas de los Páramos de Cruz Verde, Zuque y Diego Largo.

2.2. Reseña del problema

La Caja de Compensación Familiar COMPENSAR adelanta la construcción de unidades de vivienda de interés social en reserva forestal de la “Finca el Yuste”, cerro que conforma parcialmente la base norte del bosque “El Zuque”, en la zona superior de los barrios San Cristóbal parte alta, Montecarlo. Cecilia, Manila, Gran Colombia y Laureles.

La Curaduría Urbana No. 2 de la ciudad de Bogotá mediante Licencia de Construcción No. L.C. 2001-2-0339 de noviembre 27 de 2001, autorizó a la Caja de Compensación Familiar COMPENSAR, la construcción de la totalidad del proyecto Parque Residencial San Jerónimo del Yuste, ubicado según afirmaciones efectuadas en la Revista Compensar No. 12 junio-agosto de 2001 “En los cerros del suroriente de Bogotá, en una colina rodeada de una reserva forestal del Distrito se erige San Jerónimo del Yuste, el lugar donde muy pronto se desarrollará un proyecto de vivienda de interés social de grandes proporciones para los afiliados a Compensar.

Las similitudes de la zona con el lugar donde se encuentra ubicado en España un monasterio llamado San Jerónimo de Yuste, hicieron que el proyecto de vivienda de Compensar tomara este sonoro nombre. El proyecto cuenta con una ubicación preferencial sobre los cerros surorientales de la ciudad en la Localidad 4a (San Cristóbal) la cual se extiende principalmente sobre las estribaciones montañosas del eje principal de la cordillera Oriental. Esta localización privilegiada le concede una vista espectacular sobre la ciudad y los cerros circundantes, además de un aislamiento natural de los problemas de ruido, congestión y contaminación de los que padecen la mayoría de los sectores residenciales en la capital.”

Adicionalmente, en las zonas de ronda y preservación ambiental del río Fucha y las zonas de manejo y preservación ambiental hay un alto desarrollo de vivienda subnormal, de alto riesgo y sin esquemas definidos de planeamiento urbano.

Por otra parte, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá -EAAB-, está facturando a residentes del sector Los Laureles y Aguas Claras de la localidad, situados sobre la zona de ronda del río Fucha, sin contar con un sistema de red de distribución para el suministro de agua, ni los equipos de medición necesarios. Los habitantes de estos barrios captan el agua directamente del río Fucha y la distribuyen a través de mangueras, adquiridas directamente por las comunidades residentes.

El río Fucha en la actualidad está contaminado debido: a) las aguas servidas, provenientes tanto de los residentes en los barrios de la localidad que cuentan con acueducto y alcantarillado, como de los nuevos asentamientos urbanos que carecen de estos servicios y b) a la falta de conciencia ambiental de los ciudadanos, toda vez que a su cauce se arrojan todo tipo de residuos, lo cual afecta la calidad de las aguas.

2.3. Causas

Teniendo en cuenta la situación identificada en la localidad de San Cristóbal, se considera que la falta de protección de los cerros, del río y de las zonas de ronda y de preservación ambiental, se debe, entre otras, a las siguientes causas:

(1) El desarrollo de la vivienda subnormal en zonas de alto riesgo, aproximadamente el 15% del área total, con un nivel de planificación mínimo o inexistente, un índice de crecimiento acelerado y con una cobertura de servicios públicos muy deficiente;

(2) La tala acelerada de la cobertura vegetal aumenta los niveles de erosión, elimina las fuentes de agua natural y desconoce preceptos de conservación, restauración y rehabilitación, con efectos catastróficos sobre el ecosistema.

(3) La alta producción de sedimentos, particularmente durante las épocas de lluvia, afectan los sistemas de drenaje y alcantarillado de la ciudad;

(4) La falta de señalización en la zona de ronda del río Fucha, que alerta a la comunidad de que se trata de una zona de alto riesgo;

(5) El descuido en el despeje, adecuación y conservación de las zonas de ronda;

(6) Ausencia de vigilancia preventiva para poner en vigor las normas vigentes sobre desarrollo urbano, al momento en que se inician las construcciones, no con posterioridad, emitiendo actos administrativos que ordenan la demolición de las construcciones ilegales por infracción al régimen de urbanismo y,

(7) La permisividad o laxitud en la actuación de las autoridades locales.

2.4. Efectos

De conformidad con lo señalado por el Sistema de Información para la Gestión de Riesgos y Atención de Emergencias de Bogotá -SIRE- las intervenciones antrópicas que contribuyen a generar riesgo de deslizamientos en áreas susceptibles a los fenómenos de remoción en masa son:

- Los cortes en el terreno efectuados para la construcción de carreteras y casas, que crean masas inestables de material sin apoyo ypendientes negativas.

- La construcción de muros sin posibilidad de drenaje. El agua del suelo retenida detrás de los muros incrementa la presión en los poros y el peso en el material retenido desestabiliza la masa retenida.

- La remoción de plantas de raíces profundas desestabiliza el suelo en una ladera e incrementa el potencial de deslizamiento.

- El mal manejo de aguas superficiales o subsuperficiales en las laderas a través de la irrigación, o el flujo de las aguas residuales sobre ellos.

- Los rellenos en zonas de pendientes y con una pobre compactación.

Igualmente, es de particular relevancia tener en cuenta que, según los registros señalados en el informe resumen del estudio para la prevención de desastres en el área metropolitana de Bogotá(23), realizado en el marco del Convenio de Cooperación e Intercambio técnico científico en el tema de gestión de riesgo, prevención y atención de emergencias y desastres suscrito en 1998 entre el Alcalde Mayor de Bogotá y el Gobernador de Cundinamarca, las zonas de montañas que conforman los cerros de Bogotá son las más expuestas a los procesos erosivos y movimientos de roca y suelo y, adicionalmente, la localidad de San Cristóbal, según los antecedentes, siempre ha sido una de las más afectadas por las inundaciones y los movimientos de tierra.

Acorde con lo señalado, la constructora designada por COMPENSAR realiza varias de las actividades señaladas por el -SIRE- como constitutivas de riesgos de remoción en masa, lo cual sumado a los antecedentes, se convierte en una amenaza constante para las comunidades de la zona de influencia directa e indirecta del referido proyecto urbanístico.

Ahora bien, en cuanto a las construcciones adelantadas en la zona de ronda del río Fucha, éstas atentan contra la seguridad, salubridad y tranquilidad de la comunidad, además contravienen lo dispuesto en la normatividad que dispone las áreas que deben ser protegidas, una de ellas la franja de 30 metros a lado y lado de los cauces de los ríos, las quebradas y arroyos, sean permanentes o no(24).

Las zonas de los cerros orientales no son explotables con actividades extractivas, solo podrán tener un uso forestal y recreativo, no son áreas edificables, ni urbanizables, ni son susceptibles de ser rellenadas, modificadas o trabajadas, dicha actividad atenta contra la biodiversidad, el desarrollo sostenible y el medio ambiente y, como consecuencia de ello, constituye una amenaza al derecho a disfrutar de un ambiente sano.

2.5. Prevención

En el momento de ser expedida la resolución aprobatoria del proyecto urbanístico que fijó las normas urbanas y arquitectónicas para la expedición de la licencia de construcción del Parque Residencial San Jerónimo del Yuste se encontraba vigente el Acuerdo 6 de 1990, el cual en su artículo 152 disponía que las Zonas de Preservación del Sistema Orográfico están conformadas por los Cerros Orientales, los cuales corresponden a sectores en los cuales es necesario proteger y conservar los elementos naturales de la orografía distrital existentes, con mérito singular para el paisaje, el ambiente y la estructura urbana del Distrito Especial de Bogotá.

Con posterioridad, el Decreto 619 de 2000 que adoptó el Plan de Ordenamiento Territorial para Bogotá incluyó los cerros orientales dentro de la Estructura Ecológica Principal y el Sistema de Áreas Protegidas del Distrito, como área protegida del Orden Regional y Nacional.

Al mismo tiempo, el POT de Bogotá estableció que las actividades de las distintas entidades y los particulares dentro de los Cerros Orientales (Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá) se sujetarán a la zonificación y reglamentación del Plan de Manejo que elabore la Corporación Autónoma Regional de Bogotá, en concertación con el Ministerio del Ambiente y el DAMA.

Además, hay que subrayar que, según lo señalado por el -SIRE-, las zonas de ladera de la localidad de San Cristóbal se encuentran dentro de las que por sus condiciones tanto naturales como antrópicas son susceptibles de presentar problemas de remoción en masa.

Finalmente, las zonas de los cerros orientales no son explotables con actividades extractivas, solo podrán tener un uso forestal y recreativo, no son áreas edificables, ni urbanizables, ni son susceptibles de ser rellenadas, modificadas o trabajadas; dicha actividad atenta contra la biodiversidad, el desarrollo sostenible y el medio ambiente y, como consecuencia de ello, constituye una amenaza al derecho a disfrutar de un ambiente sano.

En lo referente a las construcciones sobre la zona de ronda del río Fucha, la administración local permitió que éstas se realizaran y no hizo nada para impedir la ocupación del espacio público, con el agravante de que son zonas de alto riesgo de deslizamiento. Con su permisividad dicha administración afectó la confianza de ciudadanos al crear expectativas en torno de una solución de vivienda en tal zona.

La Defensoría considera que, si bien es cierto es necesario tomar medidas como la demolición de las construcciones ilegales, por infracción al régimen de urbanismo, en aras de proteger a las comunidades de los riesgos inminentes contra su vida, salud e integridad; igualmente es preocupante la completa desprotección en que quedarían las familias, por lo cual se solicitó que la medida se acompañara de la urgente reubicación; al respecto es pertinente tener en cuenta la Sentencia T-617/95 proferida por la Corte Constitucional en la cual se determina que cuando una autoridad local se proponga recuperar el espacio público ocupado por los administrados que ocuparon el espacio público, deberá diseñar y ejecutar un adecuado y razonable plan de reubicación de dichos personas, de manera que se concilien en la práctica los intereses en pugna.

Las obras urbanísticas que adelanta la constructora COMPENSAR, están vulnerando el ecosistema por la tala indiscriminada a la que está siendo sometido el bosque que forma parte de la reserva forestal de la finca el Yuste, lo cual afecta no solo afecta la seguridad y tranquilidad públicas, y hace prever un desastre de grandes proporciones.

3. Zona de influencia del río Tunjuelito

3.1. Descripción del sitio

El río Tunjuelo debe su importancia al hecho de que, con sus 73 Km., es el río más grande que tiene la ciudad de Bogotá y que con sus aguas se abasteció el primer acueducto moderno que tuvieron los bogotanos. Dicho río tiene dos zonas: la occidental que corresponde a la parte plana y comprende lo que se conoce comúnmente como Tunjuelo medio y bajo y la suroriental que corresponde a la parte montañosa o Tunjuelo alto. Dos quintas partes de la población de Bogotá habitan hoy en su cuenca, que fue urbanizada en los últimos 100 años. Esta cronología corresponde al período de crecimiento y desarrollo de la ciudad sobre esta hoya entre 1900 y 1990: a comienzos del siglo XX el río Tunjuelo fue pensado y usado como una solución al problema de abastecimiento de agua de Bogotá, mientras que en 1990 se concluyó sobre este río la mayor obra de alcantarillado realizada en la ciudad durante el siglo pasado.

3.2. Reseña del problema

El río Tunjuelo permanentemente ha presentado, especialmente y se han hecho más evidentes después de la terminación de las obras del embalse La Regadera en 1938, sequías en su cuenca.

Otros problemas críticos y recurrentes (sin incluir las sequías) que ha sufrido esta cuenca han sido por un lado la urbanización ilícita y desorganizada, y las inundaciones como efecto de este proceso de desarrollo de la ciudad, que ya se habían presentado a mediados del siglo. En 1959 el diario El Tiempo publicó la noticia del desbordamiento del río Tunjuelo, informando acerca del daño de viviendas y el perjuicio para sus habitantes: Esto puede ser un indicio del proceso de urbanización que probablemente tomó la totalidad de las mejores tierras para la construcción, dejando las áreas más vulnerables para la urbanización ilegal(25).

Si bien es difícil hacer una afirmación sobre el proceso de poblamiento y desarrollo urbano de la cuenca del río Tunjuelo en los primeros sesenta años del siglo XX(26), dada la ausencia de investigaciones y trabajos que se interesen en la zona, no deja de ser significativo que hacia 1968 hubiera un marcado interés de las autoridades distritales en adelantar obras de infraestructura que defendieran a las comunidades asentadas en las orillas del río de las crecientes e inundaciones. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá planteó, por ejemplo, El proyecto Cantarrana, obra que consistía en la construcción de una presa en las cercanías del municipio de Usme, con el fin de mitigar las crecientes del río y reducir el efecto de las inundaciones. El informe técnico adjunto al proyecto mostró la urgencia de crear medidas y soluciones para el problema de las inundaciones, y demostró que el crecimiento urbano se estaba dirigiendo hacia esta zona vulnerable de la cuenca(27).

La década de 1980 fue una etapa de redescubrimiento del río. Como consecuencia del proceso de urbanización y el asentamiento de industrias en la zona, los estudios relativos a la contaminación y las inundaciones fueron los referentes investigativos de estos años. La preocupación por las inundaciones y el desarrollo urbano desordenado sobre el Tunjuelo provocaron en 1985 una serie de estudios tendientes a organizar y definir el espacio habitable y natural del río. Criterios para la definición de las rondas de la ciudad... se denominó la publicación de la Empresa de Acueducto que por primera vez estableció los aspectos técnicos y jurídicos de la delimitación de la ciudad con el espacio del río. El informe detalla el potencial urbano de la zona y su trascendencia en el desarrollo de la ciudad para las décadas siguientes(28).

En 1997 la Empresa de Acueducto contrató una firma interventora que realizó la delimitación técnica de la ronda del río Tunjuelo bajo los parámetros del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad. Esta investigación llenó los vacíos en el conocimiento hidrológico del Tunjuelo, lo que la convierte en la principal referencia sobre el tema(29).

3.3. Causas de la situación

En los últimos 30 años, Bogotá ha sufrido grandes inundaciones producidas por el desborde de ríos y quebradas que afectaron la normalidad cotidiana de los habitantes y que produjeron grandes pérdidas económicas. Teniendo en cuenta algunos desafortunados sucesos se reseñan a continuación inundaciones que ponen en evidencia causas estructurales y coyunturales en esta zona:

- En mayo 14 de 1996, el barrio San Benito de la localidad de Tunjuelito, que está situado sobre la margen derecha del río Tunjuelo, sufrió inundaciones inicialmente por reflujo de los sistemas de alcantarillado del barrio y luego por el desborde del río Tunjuelo debido a la rotura del jarillón cerca de la desembocadura con la quebrada Chiguaza. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá realizó el dragado del cauce del río Tunjuelo, reforzó los jarillones y dragó los embalses de amortiguamiento que existen aguas abajo del barrio San Benito.

- También se han presentado avalanchas en los cauces de los ríos de montaña, como el caso de la quebrada Chiguaza ocasionada por los aguaceros torrenciales que cayeron en la víspera del 19 de mayo de 1994 que arrastraron material proveniente de la cantera Distrital El Zuque que se desbordó en varios sectores arrasando con varias viviendas, con un saldo de 6 muertos, un desaparecido, 60 casas destruidas y 822 damnificados.

- A partir del 1° de junio de 2002 las descargas elevadas en la represa La Regadera (se reportaron caudales hasta de 102 m3/s el día 9 de junio), produjeron la erosión de las márgenes del río Tunjuelo en la zona de explotación de gravas, produciéndose la ruptura de los jarillones y el desvío parcial del caudal del río; se inició entonces un proceso de varios días de inundación en las canteras y se generó un embalsamiento en las cárcavas de las minas.

- El martes 16 de noviembre de 2004 la quebrada Yomasa, ubicada en la localidad de Usme, presentó una represión en la parte alta y causó una avalancha que afectó seis viviendas(30).

- En noviembre del 2004, el desbordamiento de la quebrada La Lima en el sur de Bogotá, alcanzó 60 centímetros de altura dejando por lo menos mil personas damnificadas. La gente asegura que toda la culpa la tiene el taponamiento que sufre la quebrada como consecuencia de los escombros y basuras que se arrojan a ella, pero también a la gravilla que generan unas 12 canteras ubicadas en la parte alta de la montaña. Hace un año, mil personas resultaron damnificadas por el mismo hecho(31).

con base en los casos anterioires, puede aseverarse que el embalsamiento de las aguas del río Tunjuelo en las gravilleras afecta actualmente de manera importante la estabilidad de esta zona debido a los problemas de socavación y deslizamientos en los taludes circundantes a los embalses; y la saturación e infiltración de aguas hacia los terrenos aledaños.

Ante la ocurrencia de una gran creciente, que puede presentarse en las próximas temporadas invernales, el sistema actual en las canteras no está en capacidad de evacuar con seguridad los caudales del río Tunjuelo, teniendo en cuenta que las estructuras fueron concebidas como obras de carácter transitorio que actualmente presentan deterioro y constituyen en una zona altamente vulnerable ante las crecientes del río Tunjuelo(32).

Con base en análisis realizados(33) se concluye que la condición de riesgo por inundación o inestabilidad de taludes en la zona de gravilleras ha aumentado en relación con las condiciones de los años 2002 y 2003.

La amenaza alta por inundación involucra un poco más del 70% de los predios del barrio Tunjuelito y del sector de Meissen. Es importante registrar que todos los análisis muestran que el barrio San Benito sufriría también la inundación.

De no hacerse ningún tipo de intervención (bombeo y restitución del cauce) en la zona, dicha condición de riesgo se irá incrementando con el tiempo.

Por lo anteriormente expuesto, es prioritario reiniciar el proceso de concertación con las empresas mineras que permita la puesta en práctica del Plan de Recuperación en el menor tiempo posible.

Como medida estructural para la mitigación del riesgo por inundación es igualmente prioritario dar inicio a la construcción del proyecto Cantarrana.

3.4. Efectos

Las inundaciones son altamente perjudiciales por cuanto afectan a grandes grupos poblacionales, especialmente niños y ancianos, y pueden convertirse en desastre. Las crecientes tienen implicaciones tales como:

1. Destrucción de viviendas

2. Devastación de cultivos

3. Destrucción de enseres y tareas productivas de los grupos humanos.

4. Pérdida de vidas.

5. Estancamiento de aguas y proliferación de epidemias y roedores.

6. Reflujo de aguas negras.

Las inundaciones afectan principalmente a la población más vulnerable, la que tiene mayor riesgo, los asentamientos ilegales y barrios subnormales, de esto dan cuenta los reportes de periódicos; en el sur Bogotá, varios barrios subnormales se han convertido en verdaderos barrizales y el invierno comienza a llevarse las viviendas. Unas mil quinientas familias despertaron, en la madrugada del jueves, con el lodo en la cama, y algunas casas se derrumbaron(34).

“Hay varios problemas, sobre todo con las familias que están a lo largo del río Tunjuelo, el río Bogotá y sobre las quebradas afluentes de estos dos ríos en las zonas de ladera. En el Tunjuelo hasta ahora las condiciones son normales y no se han reportado problemas. En relación con el río Bogotá, hay problemas en Suba en barrios como Santa Cecilia, Bilbao, Villa Cindy, pero no por desbordamiento del río sino por ausencia de redes de alcantarillado. Allí hay un problema de evacuación de aguas y el sistema actual es de bombeo es insuficiente cuando hay empozamientos. En las quebradas se han presentado avenidas torrenciales, es decir, agua y sedimentos mezclados en un lodo con carácter torrencial”(35).

3.5. Prevención y Mitigación

Como consecuencia de los eventos invernales del 2002, ese mismo año el Alcalde Mayor conformó un Comité Técnico integrado por el DAMA, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá - EAAB-, el Instituto de Desarrollo Urbano -

IDU-, el Departamento Administrativo de Planeación Distrital - DAPD, la Dirección para la Prevención y Atención de Emergencias - DPAE-, la Secretaría Distrital de Salud, las empresas mineras y un grupo de expertos asesores, para el manejo y atención de la emergencia originada por tales eventos. Para la coordinación de todas las actividades fue delegado el DAMA, mediante Decreto Distrital 126 de 2003.

Ahora bien, en el presente año, a partir del segundo trimestre, el Distrito ha establecido dos frentes de trabajo; el primero para definir y ejecutar de inmediato las acciones de contingencia necesarias para manejar las condiciones de riesgo en la zona; el segundo, para definir un macroproyecto con acciones de largo plazo que permitan actuar de manera integral en la cuenca y dar solución a la problemática social, ambiental, económica y urbanística de este territorio. EL DAPD está a cargo de la coordinación técnica de la formulación de Macroproyecto.

Con el fin de adoptar los instrumentos de coordinación institucional y participación en las acciones sobre la cuenca del río Tunjuelo, la Alcaldía Mayor de Bogotá expidió el Decreto 316 del 7 de Octubre del 2004 a través del cual se define el Plan de Prevención y Mitigación de Riesgos a corto plazo y se establece el esquema institucional sobre el cual se formulará el Macroproyecto Urbano.

El Plan de Prevención y Mitigación de Riesgos a corto plazo involucra el conjunto de acciones tendientes a atender la situación de riesgo existente en la cuenca del río Tunjuelo. Los componentes principales del Plan de Acción son:

1. Medidas de mitigación para barrios adyacentes

2. Plan de manejo para el control de crecientes en la zona de gravilleras

3. Prevención y atención en salud

4. Monitoreo y alertas tempranas

A partir de marzo de 2004, la DPAE ha participado en la elaboración del documento que contiene el plan de acción integral para toda la cuenca del Río Tunjuelo denominado Macroproyecto Urbano para la Cuenca del Río Tunjuelo a Mediano y Largo Plazo.

En este macroproyecto se incluye el componente hidráulico relacionado con la recuperación del cauce del río en la zona de las gravilleras, acciones para el desarrollo del suelo de expansión y de borde de ciudad, gestión de acciones para mitigar los impactos generados por el sistema de disposición de residuos sólidos, acciones para el manejo de las áreas mineras y reducción de los impactos sobre la población.

El diseño y formulación del macroproyecto del río Tunjuelo obedece a la necesidad de dar un manejo integral a la cuenca atendiendo aspectos críticos de la zona tales como la marginalidad social, el alto riesgo por inundación y deslizamiento en la cuenca, la pérdida del cauce del Tunjuelo en el Parque Minero Industrial del Tunjuelo, el desarrollo urbano informal, el deterioro ambiental y los impactos generados por la actividad minera y el relleno sanitario de Doña Juana.

Adicionalmente, en el articulo 76 del Decreto 619 de 2000 que adopta el Plan de Ordenamiento Territorial para Bogotá, se establezcan medidas de corto plazo; “Teniendo en cuenta la posibilidad de desbordamientos del río Tunjuelo en el tramo comprendido entre Cantarrana (aguas abajo de la confluencia de la Quebrada Yomasa) y la entrada al Embalse No 1 en inmediaciones del barrio Villa Helena y en el tramo comprendido entre los barrios El Rubí y José Antonio Galán y la confluencia con el río Bogotá, se deberán llevar a cabo las siguientes obras en el corto plazo para mitigar los riesgos de inundación del río Tunjuelo:

1. Reconformación y realce de los jarillones del río en algunos sectores.

2. Dragado del cauce del río en algunos sectores.

3. Construcción del Embalse Cantarrana y obras anexas”.

3.6. Atención en la zona afectada

El río Tunjuelo esta vez no es la mala noticia, precisamente porque se tomaron algunas medidas preventivas. Aunque no se pueden desconocer los graves riesgos en que se hallan varias comunidades, no hay suficientes bomberos, como lo mostró un informe de Citytv, no todos los hidrantes funcionan y no hay educación dirigida a los simulacros(36).

En zonas afectadas, según el primer consolidado de la Dirección de Prevención y Atención de Emergencias, DPAE, sobre damnificados por la ola invernal que azota a Bogotá, por ahora hay 547 familias y 2.191 personas afectadas. De estas 1.164 son adultos y 1.027 menores de edad, en las localidades de Ciudad Bolívar y Rafael Uribe Uribe.

Los informes dan cuenta también de más de 800 personas reubicadas en colegios y coliseos deportivos que tienen que sobrevivir con la ayuda solidaria de la comunidad bogotana.

Sexto CONCLUSIONES

Bajo la catástrofe invernal subyace la catástrofe social. Si bien los sistemas y redes de atención han reaccionado adecuada y oportunamente, y la solidaridad de la ciudadanía se ha manifestado en toda su extensión, es evidente que este es un problema que se repite año tras año, ya que no existen programas de prevención, ni se han tomado los correctivos necesarios. Tanto la ciudadanía como distintas entidades estatales coinciden en que gran parte de los efectos del invierno hubieran podido prevenirse.

Las acciones deben orientarse hacia la prevención: Si bien se evacúan las personas de zonas de alto riesgo, éstas regresan una vez terminada la emergencia. Por lo tanto es necesaria una reubicación definitiva y el control sobre las zonas de influencia.

En otras palabras, para atacar los efectos producto de temporadas invernales es necesario que las diferentes administraciones realicen un análisis de las emergencias que se han presentado de manera histórica y principalmente los eventos presentes, en un proceso que pueda reducir los desastres con base en base a lecciones aprendidas.

Así las cosas, los eventos que se presentaron en la presente temporada invernal corresponden a responsabilidades sociales relacionadas con técnicas de construcción, uso de suelos, ausencia de planeación y otros factores de tipo social que se agrupan bajo la vulnerabilidad, cuenta de esto es que desde hace muchos años se tiene evidencia de inundaciones y a la fecha se presentan las mismas emergencias lo que da cuenta de negligencia de las administradores públicas al desconocer las evidencias históricas y los estudios realizados.

Se puede conceptuar el riesgo como un proceso que se genera mediante la construcción de entornos sociales vulnerables a lo largo de muchos años, en zonas donde se manifiestan amenazas de distintos tipos.

Es preocupante como se anteponen intereses privados a los de índole social, lo que desconoce el principios constitucional de prevalencia del interés público.

La prevención, es el conjunto de medidas que se adoptan para reducir o minimizar la exposición a amenazas naturales. Las presas y lagunas de contención construidas para controlar el flujo del agua en los ríos son un ejemplo de prevención. En contraste, la mitigación enfoca el conjunto de medidas que se adoptan para reducir la vulnerabilidad. La aplicación de los códigos y normas de construcción y programas para la readecuación de estructuras a dichos códigos y normas son ejemplos de mitigación.

La etapa post-inundación generalmente es muy compleja. Involucra la prevención y atención en salud para las víctimas, además de soluciones alimentarias, de vivienda y laborales. Aquí se hace necesaria como nunca la presencia del Estado, de los gremios y de la sociedad civil en general, para consolidar estrategias alrededor del tema.

Séptimo NORMAS VINCULADAS CON EL OBJETO DE LA INVESTIGACIÓN.

1. Con los hechos relacionados se están vulnerando los tratados internacionales suscritos por Colombia relacionados con el manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución. La conservación de las especies animales y vegetales, la protección de áreas de especial importancia ecológica, así como los demás intereses de la comunidad relacionados con la preservación y restauración del medio ambiente.

2. En desarrollo de los preceptos constitucionales que aseguran el derecho al ambiente, la conservación y la preservación de las áreas ecológicas, la normatividad no puede desconocer la necesidad de contar con instrumentos de prevención, mitigación, corrección, compensación y manejo en las obras y proyectos que puedan afectar estos bienes.

La protección del medio ambiente y del desarrollo sostenible es, en la actualidad, una necesidad universalmente reconocida. Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, se reconoció el derecho fundamental del hombre “al disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar”, junto con la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras.

Años más tarde, en 1987, en la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente, se definió el desarrollo sostenible como “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”. Posteriormente, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo realizada en Río de Janeiro en 1992, llamada Cumbre de la Tierra se concluyó que “el derecho al desarrollo debe ejercerse en forma que responda equitativamente a las necesidades ambientales y de desarrollo de las generaciones presentes y futuras” y que “con el fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada”.

3. La Convención de Viena de 1993, en la que se dispone que los derechos humanos son universales, indivisibles, interdependientes y están relacionados entre sí. Es por ello que su tratamiento debe ser de manera global, justa, equitativa y dándoles a todos el mismo peso.

4. La problemática reseñada en la presente Resolución vulnera lo dispuesto en la Constitución Política de Colombia, comoquiera que la Carta consagra que Colombia es un Estado social de derecho, fundado en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general (Art. 1o) y, que son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación (Art. 2o).

Así mismo, por orden constitucional es obligación estatal y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la Nación (Art. 8o). De la misma forma, el derecho a la vida es inviolable (Art. 11). Igualmente, corresponde al estado brindar protección especial a “aquellas personas que por su condición económica, física o mental se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta” (Art. 13) y garantizar la atención de la salud y el saneamiento ambiental como servicios públicos que son a cargo del Estado (Art. 49)

De la misma forma, la Constitución establece que la propiedad es una función social que implica obligaciones, como tal le es inherente una función ecológica. Por motivos de utilidad pública o de interés social, definidos por el legislador, podrá haber expropiación mediante sentencia judicial e indemnización previa. Esta se fijará consultando los intereses de la comunidad y del afectado (Art. 58)

Adicionalmente, la Carta consagra que “la producción de alimentos gozará de la especial protección del Estado”, lo cual busca garantizar los derechos de todos a una alimentación adecuada y a la seguridad alimentaria (Art. 65). Además, es deber del Estado proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines (Art. 79).

De la misma forma, se dispone constitucionalmente que el Estado planificará el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución, al mismo tiempo deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados (Art.80).

Pertinente es resaltar el precepto constitucional que determina la responsabilidad patrimonial del Estado por acción u omisión de las autoridades públicas (Art. 90).

Los derechos consagrados en la Carta se interpretarán de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados por Colombia (Art. 93). De igual manera, el Estatuto Superior consagra que es deber de la persona y del ciudadano proteger los recursos naturales y culturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano (Art. 95) y, consagra como principios fundamentales de las actuaciones administrativas la igualdad, la moralidad, la eficacia, la celeridad y la imparcialidad, entre otros; y establece la obligación de las autoridades administrativas de coordinar sus actuaciones para el adecuado cumplimiento de los fines estatales (Art. 209).

5. Dichos hechos también vulneran lo dispuesto en las diferentes normas legales que rigen los derechos antes mencionados, tales como el Decreto 2811 de 1974 - Código de Recursos Naturales -, la Ley 09 de 1979 - Código Sanitario, la Ley 99 de 1993 - que crea el Ministerio del Medio Ambiente y el Sistema Nacional Ambiental y consagra los principios generales que debe seguir la política ambiental, la Ley 142 de 1994 - Régimen de los Servicios Públicos Domiciliarios -, y las leyes 165 de 1994 y 357 de 1997, que ratificaron los Convenios de biodiversidad y de Ramsar, respectivamente y la Ley 472 de 1998, que trata del ejercicio de la Acciones Populares y de Grupo, y que en el artículo 4o, literal L, hace referencia al derecho a la seguridad y prevención de desastres previsibles técnicamente.

6. Asimismo, se infringe lo previsto en la Ley 388 de 1997 -Plan de Ordenamiento Territorial POT-, particularmente en lo relacionado con los objetivos y principios generales y el ordenamiento del territorio municipal.

7. Adicionalmente, se desconoce la jurisprudencia de la Corte Constitucional en materia de derechos a la salud pública, medio ambiente sano y a los servicios públicos, en conexidad con el derecho a la vida y a la vida digna, la importancia de los humedales como ecosistemas estratégicos; así como el derecho a la moralidad administrativa, entendida ésta como la gestión enmarcada en los principios que rigen la función pública.

8. Se ignoran, igualmente, varias políticas públicas dirigidas a defender la calidad de vida y el bienestar de los habitantes de Colombia, particularmente las relacionadas con el acceso al agua potable y al saneamiento básico, entre las cuales se encuentran el “Proyecto Colectivo Ambiental 1998 - 2002”, los “Lineamientos para la Gestión Urbana Regional” y la “Política de Agua y Saneamiento Básico” del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial.

9. Se desconocen, la Política Nacional para Humedales Interiores de Colombia, la Política de Biodiversidad y el Documento Técnico Interinstitucional sobre el manejo de los Humedales del Distrito Capital.

RESUELVE:

I. RESPECTO A LAS AUTORIDADES ESTATALES

Primero. EXHORTAR a las autoridades ambientales a que cumplan con su misión de sanear ambientalmente las cuencas, ríos, humedales, ciénagas y esteros, sancionando a los infractores y realizando efectivamente las obras tendientes a mitigar y corregir los daños ambientales. Esta solicitud se hace especialmente a las siguientes entidades: Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge - CVS, Corporación Autónoma Regional de Sucre - CARSUCRE, Corporación para el Desarrollo Sostenible de la Mojana y del San Jorge - CORPOMOJANA, Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia -CORANTIOQUIA, Corporación Autónoma Regional del Atlántico - CRA, Corporación Autónoma Regional de Santander - CAS, Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique - CARDIQUE, Corporación Autónoma Regional del Sur de Bolívar - CSB, Corporación Autónoma Regional del Magdalena - CORPAMAG, Corporación Autónoma Regional del Cesar - CORPOCESAR, Corporación Autónoma Regional de la Guajira - CORPOGUAJIRA, Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca - CAR, Corporación Autónoma del Río Grande de la Magdalena - CORMAGDALENA, Departamento Administrativo del Medio Ambiente del Distrito Capital - DAMA, Departamento Administrativo del Medio Ambiente de Barranquilla - DADIMA, Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Turístico de Santa Marta.

Segundo. SOLICITAR a las empresas prestadoras del servicio público de acueducto y alcantarillado realizar los mantenimientos y limpiezas al sistema de alcantarillado pluviométrico y mixto, a efectuar el adecuado manejo de las rondas a su cargo y a realizar el tratamiento de las aguas servidas. En particular, se hace el requerimiento a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá - EAAB, a la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Barranquilla - Triple A, a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Cartagena, a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Santa Marta, a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Montería y de los municipios del bajo Sinú, a las Empresas de Acueducto y Alcantarillado que operan en Puerto Wilches, Morales, Nechí, Caucasia y Barrancabermeja.

Tercero. APREMIAR a las alcaldías municipales y distritales, así como a las curadurías u oficinas de planeación municipal, para que se abstengan de conceder permisos o licencias de construcción en zonas de alto riesgo, reubiquen las viviendas y personas que allí se encuentren, adelanten campañas de educación y sensibilización sobre el tema y ubiquen vallas didácticas, especialmente al Alcalde Mayor de Bogotá, los alcaldes de las localidades de San Cristóbal, de Tunjuelito, Alcalde de Montería, Alcaldes de los 15 municipios del Bajo Sinú, Puerto Wilches, Morales, Nechí, Caucasia y Barrancabermeja.

Cuarto. SOLICITAR a la Contraloría General de la República que realice el control de gestión de las corporaciones autónomas regionales, especialmente en lo relativo a la identificación de las zonas de ronda y de preservación ambiental de las cuencas, humedales y ciénagas y que envíe el correspondiente informe a las oficinas de Registro de Instrumentos Públicos y a la Superintendencia de Notariado a fin de evitar la desecación e intervención de dichas zonas.

Quinto. INSTAR al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial a regular y velar porque las corporaciones autónomas regionales, en sus territorios, exijan las servidumbres ambientales de los predios aledaños a las cuencas y humedales para su conservación y mantenimiento, obligando a que las mismas sean asentadas en las escrituras. Lo anterior a fin de evitar el proceso continuo de alteración y desecación de ciénagas, humedales y cauces.

Sexto. APREMIAR a los comités de atención y prevención de desastres a utilizar la información, estudios y pronósticos del IDEAM, a fin de que soliciten a las diferentes autoridades concernidas adelantar las obras y actuaciones necesarias para mitigar y prevenir los desastres, previsibles técnicamente.

Séptimo. SOLICITAR a las alcaldías municipales y distritales de Bogotá,D.C., al Alcalde de Cartagena D.T., Alcalde de Santa Marta, Alcalde de Riohacha, Alcalde de Sincelejo, Alcalde de Barranquilla, Alcalde de Montería, alcaldes de los 15 Municipios del Bajo Sinú, Puerto Wilches, Morales, Nechí, Caucasia y Barrancabermeja, así como a los alcaldes de las localidades de San Cristóbal, de Tunjuelito, dar aplicación estricta a los planes de ordenamiento territorial conforme al principio de desarrollo sostenible, realizar funciones preventivas y de mitigación y ejecutar los recursos de transferencia de la Nación a los municipios para saneamiento básico contemplados en la Ley 715 de 2001, según los criterios de eficiencia, economía y transparencia.

Octavo. SOLICITAR a la Contraloría General de la República adelantar las investigaciones necesarias para verificar la utilización de los recursos de transferencia de la Ley 715 de 2001 con destino a saneamiento básico y los correspondientes al artículo 45 de la Ley 99 de 1993, transferencias del sector eléctrico a las corporaciones y municipios para saneamiento básico y manejo ambiental.

Noveno. EXHORTAR a las comunidades a que asuman su responsabilidad ambiental, tal como no arrojar basuras a los cuerpos de agua, cuidar las rondas de los ríos y no deforestar.

Décimo. SOLICITAR a la Policía Nacional el apoyo de las acciones emprendidas por los alcaldes y las entidades de control ambiental para hacer efectivas las medidas que propendan por la recuperación y manejo adecuado de los diferentes ecosistemas, como es el caso de los humedales del bajo Sinú.

Undécimo. EXHORTAR a INCODER para realizar el deslinde y saneamiento de tierras de los diferentes cuerpos de agua en las zonas bajas, como en el caso de las ciénagas del bajo Sinú.

Duodécimo. SOLICITAR a la Alcaldía del Distrito Turístico de Cartagena y a CARDIQUE realizar las obras de saneamiento ambiental requeridas, puesto que los permisos de construcción y la apertura de vías ocasionaron la desecación de algunas ciénagas en la zona de Mamonal.

Décimo tercero. SOLICITAR a CORMAGDALENA realizar el mantenimiento, la limpieza y los dragados preventivos del Canal del Dique para evitar futuras inundaciones.

Décimo cuarto. EXHORTAR a las secretarias departamentales de salud y al Ministerio de la Protección Social a ejecutar todos los programas de atención a la población afectada para evitar la propagación de epidemias, infecciones respiratorias, problemas gastrointestinales y problemas dérmicos, lo mismo que a realizar las fumigaciones y vacunaciones que se requieran.

Décimo quinto. SOLICITAR a CORPOMOJANA hacer los mantenimientos preventivos al Dique la Boca del Cura en la desembocadura del río Cauca al Magdalena.

Décimo sexto. SOLICITAR a la Gobernación de Córdoba el cumplimiento de lo ordenado en la Sentencia T-194/99 de la Corte Constitucional, numeral segundo.

Décimo séptimo. EXHORTAR a la Empresa Urrá a que aplique estrictamente el Plan de Manejo Ambiental para la operación de la hidroeléctrica, garantizando los niveles de caudal mínimos y máximos autorizados en las licencias.

Décimo octavo. SOLICITAR al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial hacer las investigaciones necesarias sobre la Empresa Urrá y el cumplimiento del Plan de Manejo ambiental de la Hidroeléctrica del mismo nombre.

Décimo noveno. EXHORTAR a las autoridades del país a efecto de que agilicen la asistencia y la ayuda humanitaria a la población, en caso de emergencia, ya que en algunos casos, como el de Norte de Santander, sólo hasta el tercer día después de sucedida la catástrofe llegaron las primeras ayudas.

Vigésimo. SOLICITAR a las autoridades de todo el país, que el Plan de Contingencia para cada departamento prevea la necesidad de contar con los equipos de transporte aéreo terrestre y fluvial de forma inmediata, tanto para evaluar y verificar la situación, como para iniciar las labores de rescate y atención.

Vigésimo primero. CONMINAR a la Corporación Regional del Centro de

Antioquia -Corantioquia, a que desarrolle las actividades pertinentes para lograr un manejo adecuado de los recursos naturales en el bajo Cauca, principalmente en lo relativo a las personas y las empresas dedicadas a la explotación de oro en la cuenca del río Nechí, para así iniciar un proceso de recuperación del cauce del mismo río.

Vigésimo segundo. INSTAR tanto al Departamento Administrativo de Prevención, Atención y Recuperación de Desastes -DAPARD, como a los alcaldes de Nechí, Caucasia y Cáceres y a la Gobernación de Antioquia, para que, además de la atención inmediata de la población afectada por las inundaciones, pongan en vigor las medidas necesarias para que a mediano plazo la población tenga alternativas de seguridad alimentaria, vivienda digna y atención en salud.

Vigésimo tercero. REQUERIR a la Corporación del Valle del Sinú -CVS- el estudio y seguimiento detallado del sistema de humedales, especialmente de la ciénaga de Lorica, con miras a la conservación de este sistema altamente sensible y de gran importancia para la población local.

Vigésimo cuarto. SOLICITAR a la Corporación del Valle del Sinú -CVS- mantener un monitoreo preventivo del sistema deltaico - estuarino del río Sinú, incluyendo la bahía de Cispatá y el sistema de manglares, para su conservación y evaluación de la estabilidad a largo plazo.

Vigésimo quinto. EXHORTAR a los propietarios de fincas y parcelas para que en el mediano plazo, con el apoyo de la CVS adelanten una gran cruzada para devolverle a los caños y quebradas sus bosques de galería. Se trata de repoblar estas orillas con especies vegetales nativas de acuerdo con las indicaciones que den los técnicos en la materia.

Vigésimo sexto. INSTAR a los alcaldes municipales a fin de que a largo plazo realicen los estudios, destinen los recursos y ejecuten las obras prioritarias de protección y amortiguamiento para que, ante la imposibilidad de reubicar barrios enteros, estos puedan ser habitables sin temor a la inundación. Los gobiernos departamental y nacional deben aportar recursos que complementen el esfuerzo municipal.

Vigésimo séptimo. SOLICITAR a La Corporación Autónoma Regional de los Valles Sinú y San Jorge - CVS, los alcaldes de la cuenca del río Sinú y a la Policía Nacional para que, de manera inmediata, ejecuten las demoliciones de obras realizadas por los propietarios de tierras en los cuerpos de agua del valle del Sinú que afectan la dinámica natural de los mismos para así recuperar el comportamiento normal de los cuerpos de agua y su función de amortiguación hidráulica de toda la cuenca, de acuerdo con lo expuesto en la Sentencia T- 194/99 de la Corte Constitucional.

Vigésimo octavo. REQUERIR a la Gobernación de Córdoba que, conocido el Plan de Inversiones para el Departamento de Córdoba contemplado en el Plan Nacional de Desarrollo, defina prioritariamente la ejecución de los planes de acueductos: Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado de Montería, el acueducto de Los Garzones y zonas aledañas, el acueducto de la Región Sabana (Cereté, San Carlos, Ciénaga de Oro y Sahagún), el acueducto de Sinú medio (Los Morrales-Cotorra y zona rural de Lorica), el acueducto del bajo Sinú (Chimá, Momil, Purísima, San Andrés de Sotavento y Lorica), la optimización del acueducto de la Zona Costanera (Moñitos, Los Córdobas, Puerto Escondido, Canalete y San Bernardo del Viento), la optimización del acueducto de Chinú y la optimización del acueducto de Puerto Libertador.

Vigésimo noveno. CONMINAR a la Corporación Regional del Centro de Antioquia -Corantioquia- y a la Corporación Autónoma Regional del Sur de Bolívar. -CSB- a que adelanten obras de dragado, estabilización y limpieza en los diferentes cuerpos de agua, en los sectores críticos del bajo Cauca, y propendan por un manejo integral de las ciénagas, donde el componente ambiental debe articularse con el ecológico pesquero y el incremento de las áreas de reforestación con el aumento del repoblamiento con especies vegetales nativas. Promover el desarrollo sostenible a través de programas empresariales que involucren a la comunidad ribereña y que conduzcan al mejoramiento de su nivel de vida.

Trigésimo. SUGERIR a los alcaldes, los gobernadores y al Ministerio del Interior y de Justicia, la orientación de estrategias hacia la prevención y atención a las personas damnificadas, para afrontar los desastres naturales.

Trigésimo primero. INSTAR al Ministerio de Minas y Energía para que realice una revisión de los permisos de explotación minera concedidos en las zonas que presentan algún tipo de riesgo natural, como en el caso del bajo Cauca.

Trigésimo segundo. EXHORTAR a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá -EAAB- a que adelante la descontaminación de los ríos Fucha y Tunjuelo, realice los programas específicos para el despeje, adecuación y conservación de rondas y construcción y mejoramiento de las redes de alcantarillado sanitario y pluvial, así como el tratamiento de aguas residuales.

Trigésimo tercero. SOLICITAR a la Corporación Autónoma Regional - CAR y al Departamento Administrativo del Medio Ambiente DAMA, vigilar el cumplimiento de la normatividad ambiental de acuerdo con el mandato constitucional y legal.

Trigésimo cuarto. INSTAR a la Procuraduría General de la Nación y a la Contraloría General de la República, a que investiguen la actuación de la Curaduría Urbana No 2 respecto de las obras que COMPENSAR adelanta en la finca del Yuste de la localidad de San Cristóbal.

Trigésimo quinto. REQUERIR a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca - CAR, para que adelante las investigaciones que se relacionen con la protección de la zona de reserva forestal de los cerros orientales.

Trigésimo sexto. CONMINAR al Departamento Administrativo de Planeación Distrital, al Departamento Administrativo del Medio Ambiente -DAMA-, a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca -CAR- y al Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial a efecto de que formulen las estrategias y políticas para el manejo de los cerros orientales de Bogotá, como áreas protegidas.

Trigésimo séptimo. DEMANDAR de la Caja de Compensación Familiar - COMPENSAR- la observancia constitucional y legal de respeto por el medio ambiente y la conservación del equilibrio ecológico, erigiéndose como empresa que orienta sus objetivos hacia un desarrollo sostenible.

Trigésimo octavo. SOLICITAR a la Alcaldía Mayor de Bogotá y a la Alcaldía Local de San Cristóbal el cumplimiento de programas de reubicación de la población asentada en zonas de alto riesgo.

Trigésimo noveno. INSTAR al Departamento Administrativo del Medio Ambiente -DAMA- para que diseñe un programa de educación ambiental no formal, así como las respectivas actividades de divulgación y capacitación a fin de promover la cultura de la prevención y el control del deterioro ambiental en zonas de alto riesgo y en las quebradas afluentes del río Tunjuelo.

Cuadragésimo. EXHORTAR al Departamento Administrativo del Medio Ambiente -DAMA- para que ordene la suspensión de la actividad minera, además de exigir la recuperación morfológica y ambiental del río Tunjuelo y sus afluentes.

Cuadragésimo primero. INSTAR a la Alcaldía Mayor de Bogotá a que ejecute las obras de: i) reconformación y realce de los jarillones del río Tunjuelo, y ii) Dragado del cauce del mismo río en los sectores que lo necesiten.

Cuadragésimo segundo. EXHORTAR a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá -EAAB, a que en época de verano y antes de la temporada invernal realice el mantenimiento pertinente del sistema de alcantarillado pluviométrico y mixto.

Cuadragésimo tercero. APREMIAR a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca -CAR, a que realice las acciones correspondientes para dar cumplimiento a la Sentencia T-774 de 2004 de la Corte Constitucional.

II. EN LO REFERENTE A LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO

Primero. ORDENAR a las Regionales y Seccionales interponer, en coordinación con la Dirección de Acciones y Recursos de la Defensoría del Pueblo, las acciones necesarias para restituir los derechos que se pudieron haber vulnerado con la emergencia invernal.

Segundo. ENCARGAR a las Oficinas Regionales y Seccionales concernidas y a la Delegada para los Derechos Colectivos y del Ambiente de la Defensoría del Pueblo el seguimiento de las recomendaciones de la presente resolución.

Tercero. SOLICITAR a dichas Regionales y Seccionales que, en asocio de las personerías locales, adelanten acciones de promoción y divulgación de los derechos relacionados en esta resolución.

III. SOBRE LA DIFUSIÓN Y LA DIVULGACIÓN DE LA PRESENTE RESOLUCIÓN

Primero. OFICIAR a todas las autoridades y entidades públicas y privadas, citadas en esta resolución, a fin de informar acerca de su expedición, así como la posibilidad de consultarla en el sitio electrónico de la Defensoría del Pueblo.

Segundo. INCLUIR la presente resolución defensorial, así como los resultados de su cumplimiento, en el informe anual que habrá de presentar el Defensor del Pueblo al Congreso de la República, conforme a lo establecido en el ordinal 7o del artículo 9o de la Ley 24 de 1992.

Comuníquese,

VOLMAR ANTONIO PÉREZ ORTIZ
Defensor del Pueblo

<NOTAS DE PIE DE PÁGINA>

1. Informe Anual sobre el Estado del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables en Colombia. 2004.

2. Diagnóstico Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena -CORMAGDALENA-

3. Según datos del corregidor de La Gabarra Xavier Carrero Rojas. Noviembre 18 y 22 de 2004.

4. IDEAM. Predicción climática y alertas para planear y decidir. No. 117. Noviembre 2004.

5. La República, 20 de Octubre de 2004. José Fernando Cárdenas Zapata, Gerente General de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental.

6. IDEAM, informe No. 117 de predicción climática y alertas del mes de noviembre de 2004

7. Como se pudo evidenciar por parte de la Defensoría del Pueblo, la ciénaga del Vichal desapareció a raíz de las intervenciones hechas por los finqueros sobre ella. Ninguna autoridad hizo o ha hecho algo para recuperarla, si ello es todavía posible. Otras ciénagas de esa parte del valle corren igual riesgo.

8. RCN Radio. IDEAM prevé más lluvias e inundaciones; el Gobierno anuncia entrega de 60 toneladas de alimentos. Noviembre 15 de 2004.

9. RCN Radio. IDEAM prevé más lluvias e inundaciones; el Gobierno anuncia entrega de 60 toneladas de alimentos. Noviembre 15 de 2004.

10. De acuerdo con el diagnóstico realizado por CORMAGDALENA.

11. GIRALDO Leonel, LOZANO Pilar, ZULUAGA Conrado, IRIARTE Amalia, NAVAJAS Esteban.Las inundaciones del Magdalena: La cara oculta de una gran tragedia. T. R. 18, Bogotá,febrero de 1976

12. Información extraída de los reportes de la Cruz Roja del mes de noviembre de 2004.

13. Informes consolidados de la Cruz Roja Colombiana a noviembre 11 de 2004

14. El Mundo, noviembre 24 de 2004

15. Según indicó la presidenta de la Asociación de Conductores de Ayapel, Carmen Beleño. El Meridiano. Noviembre 19 de 2004.

16. El Meridiano. Noviembre 19 de 2004

17. Revista Cambio, noviembre 23 de 2004, datos extraídos de informes de reportes de la Cruz Roja Colombiana.

18. Revista Cambio, noviembre 23 de 2004,, datos extraídos de informes de reportes de la Cruz Roja Colombiana.

19. El Meridiano. Noviembre 19 de 2004

20. El Mundo, noviembre 24 de 2004

21. Pagina web del Sistema de Información de Atención y Prevención de Emergencia, SIRE, http://www.sire.gov.co/websire/Inundacion/panorama.htm

22. “Alarma por ola invernal”, Entrevista a Fernando Ramírez, director del sistema nacional de atención y desastres. Bogotá, 24 de octubre 2004. El Espectador.

23. Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría de Gobierno, Dirección de Prevención y Atención de Emergencias de Bogotá.

24. En desarrollo del artículo 83 del Decreto Ley 2811 de 1974, Código de los Recursos Naturales.

25. "El Tunjuelo y el Fucha se desbordaron ayer", en El Tiempo (Bogotá, 3 de julio de 1959): p.3.

26. En la actualidad se está desarrollando un proyecto de la reconstrucción de la historia de la Localidad de Tunjuelito, investigación que dirige el historiador Fabio Zambrano bajo el auspicio de la Universidad Nacional de Colombia y la Alcaldía Local de Tunjuelito.

27. EMPRESA DE ACUEDUCTO Y ALCANTARILLADO DE BOGOTÁ. Proyecto Cantarrana, Estudio preliminar. Bogotá EAAB, 1968

28. EMPRESA DE ACUEDUCTO Y ALCANTARILLADO DE BOGOTÁ. Dirección de planeación. Criterios para la definición de las rondas de la ciudad y determinación de las rondas del río Tunjuelo. Bogotá EAAB, No 158, 1985.

29. Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá - ESP-. Delimitación de la ronda y 2M? A de los ríos Tunjuelo, Fucha y Salitre. Informe final. Bogotá, Estudio e Ingenieros Asociados Consultores, septiembre de 1997.

30. "Damnificados por aguacero de ayer", en El Tiempo (Bogotá, 16 de noviembre de 2004): p.1-17.

31. “Más de mil personas damnificadas por desbordamiento de quebrada La Lima, en el sur de Bogotá”, en EL TIEMPO (Bogotá, 21 de noviembre de 2004): pagina web, www.eltiempo.com

32. Oficio de planeación distrital a la Densoría del Pueblo. Con referencia, Información río Tunjuelo. Bogotá. Noviembre 12 de 2004.

33. Estudio realizado por GEOINGENIERIA LTDA.

34. “Prevenir antes que lamentar", en El Tiempo (Bogotá, 20 de noviembre 2004): Editorial.

35. “Alarma por ola invernal”. Bogotá, 24 de octubre de 2004. El Espectador.

36. Prevenir antes que lamentar", en El Tiempo (Bogotá, 20 de noviembre 2004): Editorial.

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